El conflicto que se verificó a lo largo de este año entre China y Estados Unidos alrededor de la plataforma TikTok fue uno de los temas más relevantes en el mundo de la tecnología y los negocios.

El enfrentamiento se vincula a la seguridad de los datos de los usuarios, con los norteamericanos acusando a TikTok de espionaje por parte del gobierno chino. A la serie de medidas para retirar dicha aplicación de las señales electrónicas gubernamentales en EE.UU. se sumó una investigación a TikTok por espionaje a periodistas, ciudadanos y, posiblemente, a miembros del Gobierno.

TikTok es una de las redes sociales más grandes del mundo. Según publicó la empresa china ByteDance, dueña de la plataforma, cuenta con más de 1051 millones de usuarios activos al mes. Se considera la séptima plataforma de redes sociales más popular, por delante de otras más antiguas como Pinterest, Twitter y Snapchat y, sin dudas, una de las que ha definido nuevos comportamientos y tendencias.

Si bien ByteDance se lamentó públicamente por el uso indebido de datos y confirmó que los responsables fueron despedidos, el Gobierno de Estados Unidos exigió a ByteDance que se desprenda de TikTok, caso contrario, prohibiría el uso de la aplicación en todo el país.

Conflictos

Si se lo analiza desde el punto de vista de los usuarios, el principal riesgo que supone a la privacidad es el mismo que tienen las otras redes sociales, como Meta, Google o Twitter. Pero visto desde la perspectiva de la seguridad nacional esto cambia porque sí podría representar una amenaza potencial frente a una hipótesis de conflicto, no sólo por el tema del espionaje sino también como herramienta de propagación de desinformación, manipulación política y propaganda.

Además, una aplicación instalada tan masivamente es muy probable que esté presente fortuitamente en dispositivos cercanos a funcionarios del gobierno, con lo cual podría recopilar información sensible en los teléfonos y demás dispositivos.

Para mitigar estos riesgos, durante el 2020 se pensó en que la empresa pase a manos amigas. Primero fue Microsoft quien estuvo interesada en comprar la compañía. Luego fue Oracle, otro exgigante tecnológico, ahora devenido en jugador de nicho. Finalmente, cuando parecía que era inminente su adquisición, todo se frenó, pero se llegó a una solución de compromiso: un acuerdo por el cual todos los servicios y los servidores debían estar en territorio estadounidense y quien los operaría sería el mismo Oracle, que siempre ha sido muy cercano a los contratos de defensa del gobierno americano. Esta compañía, de probados antecedentes y máxima confianza del gobierno de Estados Unidos, tiene acceso para auditar tanto la aplicación que corre en los móviles como los datos y procesos que están en los servidores.

TikTok invirtió cerca de 1500 millones dólares para crear el área conocida como United State Data Security, que está a cargo del exfuncionario del servicio secreto Andrew Bonillo. Esta es la única red social que le pudo hacer un poco de competencia a un terreno completamente dominado por Meta (Instagram, WhatsApp, Facebook) y Youtube. A juzgar por los rápidos niveles de adopción y fidelización de sus usuarios que aman la aplicación casi con fanatismo, los ingenieros han hecho un estupendo trabajo en cuanto a innovación. Y es que China es uno de los jugadores mejor posicionados en Inteligencia Artificial y algoritmos del mundo.

Muchas compañías americanas se retiraron del mercado chino, como Yahoo!, Linkedin y Airbnb, porque el gobierno era muy restrictivo respecto de la información que podían recopilar de sus ciudadanos. Sin embargo, el riesgo de la privacidad está latente en las otras plataformas así que, en definitiva, el tema es a quiénes se les da el permiso para que nos espíen.

El conflicto entre China y Estados Unidos sobre TikTok no solo refleja preocupaciones sobre la seguridad de los datos e información sino que evidencia la politización de las empresas de tecnología y la escalada del conflicto global a ámbitos del libre comercio.

*CEO de Snoop Consulting