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La artista vienesa radicada en Argentina resurge rescatada por la curaduría joven

Mariette Lydis y el placer de las muchachas

Huyó de la Segunda Guerra y se refugió en Buenos Aires. Tuvo éxito en círculos intelectuales por su talento, mientras su título de condesa cautivaba al jet set porteño. Retrató los rostros de las jóvenes de los 40 y 50. En sus desnudos plasmó la representación del deseo lésbico no desde una perspectiva voyerista. Es decir, para placer de la dama pero no necesariamente para el deleite de los caballeros.