Y llegó el día, nomás. Este domingo 10 a las 20 –con transmisión TNT y la plataforma Max desde la alfombra roja a partir de las 19– la Academia de Hollywood celebrará la 96º edición de los premios Oscar, punto final para dos meses a pura alfombra roja en Los Ángeles y las principales potencias audiovisuales europeas. Lo que se desprende del palmarés de esos reconocimientos es que la gala del Dolby Theatre de Los Ángeles, conducida por cuarta vez por el comediante Jimmy Kimmel, servirá para el apretón de manos de la taquilla y el paladar de los casi diez mil electores del premio más importante del mundo del espectáculo. Como no ocurría desde hace dos décadas, cuando El señor de los anillos: El retorno del rey se convirtió en una de las tres películas más premiadas gracias a sus once estatuillas (las otras dos son Ben-Hur y Titanic), dos de las principales contendientes fueron un suceso comercial durante su paso por las salas: ellas son Oppenheimer, del británico Christopher Nolan, con 13 nominaciones, y Barbie, de Greta Gerwig, con 8.

La lista de títulos con mayor presencia en las ternas se completa con Pobres criaturas, del griego Yorgos Lanthimos, con 11; Los asesinos de la Luna, de Martín Scorsese, con 10; Maestro, de Bradley Cooper, con 7; y otras cuatro con cinco: Los que se quedan, de Alexander Payne; la británica Zona de interés, de Jonathan Glazer; American Fiction, de Cord Jefferson; y la francesa Anatomía de una caída, de Justine Triet. Todas ellas, Barbie, Oppenheimer y Vidas pasadas dirimirán el Oscar a Mejor Película. Ocho son producciones de estudios cinematográficos y solo dos de plataformas (Maestro, de Netflix, que tuvo un lanzamiento testimonial en salas, y Los asesinos de la Luna, de Apple TV+, que sí explotó la ventana de exhibición en cines), otro indicio de que, al menos para la Academia, la pantalla grande recuperó el magnetismo y la cuota de prestigio que supo tener hasta que la obsesión de las plataformas por obtener una estatuilla puso esa lógica patas para arriba.

Que dos películas mega populares como las de Gerwig y Nolan hayan sido protagonistas en todas las premiaciones, sumado a figurones de la talla de Leonardo Di Caprio, Margot Robbie, y Bradley Cooper y Emma Stone entre los nominados, se tradujo en aumentos de audiencia para los Globo de Oro (50 por ciento más que en 2023) y los Critics’ Choice (14 por ciento). El alcance global del Oscar y la transmisión por streaming en varios territorios vuelven más complejo precisar el número de espectadores, pero no es descabellado pensar que las ausencias de Di Caprio y Robbie entre los ternados no impedirá que la gala 2024 sea la más vista en largo tiempo. Por lo pronto, la Academia ya prometió uno de los números musicales más grandes de su historia con Ryan Gosling cantando “I'm Just Ken”, uno de los dos hits de Barbie nominados, con 65 bailarines en escena. Ocurra lo que ocurra durante las últimas horas del domingo, el Oscar, como Margarita Stolbizer, ya ganó.

Barbie no tiene nominadas a su directora ni su protagonista.

La batalla final

Fue la palabrita de moda durante una buena parte del año. El “Barbenheimer” surgió en redes sociales para referirse al fenómeno generado por la película sobre la muñeca más famosa del mundo y la biopic de Robert Oppenheimer, el padre de la bomba atómica estadounidense. Dos películas que se estrenaron el mismo día (20 de julio aquí) y que, lejos de disputarse el favor del público, unieron fuerzas para reventar boleterías valiéndose de lo opuesto de sus propuestas. El resultado es conocido: Barbie fue el título con mayor recaudación mundial del año pasado, con casi 1.500 millones de dólares, mientras que la otra se ubicó en el tercer lugar, con casi mil millones de billetes verdes. La Argentina no fue la excepción, con la primera encabezando la lista de películas con más entradas vendidas (3.5 millones) y la otra, cerrando el Top Ten (1.15 millones). Vale aclarar que Oppenheimer tuvo menos funciones debido a su duración de tres horas y que se estrenó en 206 salas contra las 559 de Barbie.

A medida que avanzaba el calendario y, con eso, las campañas de prensa, lobby y marketing de los estudios para posicionar sus caballos en la carrera dorada, fue tomando forma la certeza de que el ruido alrededor del Barbenheimer se traduciría en un cosecha excelente en las premiaciones que asociaciones de prensa y de la industria realizan durante el invierno del hemisferio norte. El anuncio de las primeras candidaturas, en diciembre, parecía confirmarlo: el último trabajo de Gerwig consiguió 9 nominaciones para los Globos de Oro y 18 para los Critics’ Choice, una cifra récord en la historia de ese premio, mientras que Oppenheimer acumuló 8 y 13, respectivamente, muy cerquita de Los asesinos de la Luna (7 y 12) y Pobres criaturas (7 y 13).

El hombre radiactivo

El primer fin de semana de enero, los renacidos Globos de Oro levantaron oficialmente el telón de la temporada. Dado que allí se mantiene una histórica división entre “Dramas” y “Comedia o Musical” para Mejor Película y las categorías interpretativas protagónicas, las dos favoritas corrieron por carriles separados y tuvieron como principales ternas en común Dirección y guion: Christopher Nolan ganó en las sillas plegables y la sorprendente Anatomía de una caída, en el otro. Oppenheimer cumplió su parte arrasando entre los Dramas, pero Barbie, en lo que sería una constante, cayó como Mejor Película – Comedia ante Pobres criaturas y Margot Robbie, como Mejor Actriz ante su protagonista, Emma Stone. El marcador se clavó en cinco Globos con destino a Inglaterra y “solo” dos para el lado de la muñeca. Por si fuera poco, fueron Mejor Canción –donde tenía tres temas sobre seis totales– y Logro Cinematográfico en Taquilla, una terna inventada este año para reforzar los aires de cambio en los Globos.

Los que se quedan, de Alexander Payne, puede ganar en Guión.

La revancha llegó rápido. Siete después volvieron a cruzarse en los Critics’ Choice, donde la cosa fue más pareja en términos numéricos, aunque no en la relevancia de lo obtenido por cada una. Oppenheimer ganó como Mejor Película, Dirección, Elenco, Actor de Reparto para Robert Downey Jr., Música y otros tres técnicos, al tiempo que Barbie se quedó con Mejor Comedia y Guion Original como los más destacados, generando un problemón para para los productores de la gala. Como era imposible que las 41 categorías se resuelvan en la franja de transmisión, los rubros secundarios se anunciaron con placas informativas. Al percatarse de que Barbie perdía todo, decidieron que el asunto no podía terminar sin una buena foto de la australiana y Gerwig –otra que tuvo un déjà vu al escuchar que Nolan como director– sobre el escenario, y cambiaron la hoja de ruta para que, luego de un corte comercial, subieran a agradecer el triunfo en Mejor Comedia revelado minutos antes.

Si ese fue el principio del fin del sueño para Barbie, la Academia disparó el tiro de gracia omitiéndola en Mejor Dirección y Actriz protagónica y concediéndole ocho nominaciones, quedando así detrás de Oppenheimer (13), Pobres criaturas (11) e incluso de la gran derrotada de la temporada, Los asesinos de la Luna (10). La única esperanza para remontar lo que ya asomaba como irremontable era un febrero con una muy buena performance en los premios de los sindicatos de Hollywood, dado que muchos de sus socios también pertenecen a la Academia y en los Oscar los miembros de cada rama votan solo en los rubros de su área de trabajo, además de Mejor Película. Pero no ocurrió.

Los sindicatos no hicieron más que engrandecer aún más las chances de que Oppenheimer pueda empezar el lunes con una cantidad importante de premios, al punto de que no es descabellado proyectar la superación de los ocho de ¿Quién quiere ser millonario? en 2009, la cifra más alta de los últimos veinte años, período en el que primó la repartija para contentar un poquito a la mayoría. La película de Nolan no ganó todos, pero sí la amplia mayoría, incluyendo los más influyentes en el esquema académico: el DGA de los directores, el PGA de los productores y el SAG de los actores. También, entre otros, el ASC de los directores de fotografía, el MPSE de los editores de sonido y hasta el Eddie de los montajistas. En las que terminó derrotada (Peinado y maquillaje, Vestuario y Diseño de Arte), cayó ante Maestro o Pobres criaturas.

Emma Stone protagoniza Pobres criaturas.

 

El mejor del resto

La principal incógnita del domingo será no tanto quién gana, porque el favoritismo de Oppenheimer es indiscutible en Mejor Película y Dirección, sino qué ternas podrían terminar en otras manos. No parece el caso de las dos interpretativas masculinas, pero sí Actriz protagónica (donde no hay nadie de Oppenheimer) y de reparto (allí está Emily Blunt), en las que Emma Stone por Pobres criaturas y Da'Vine Joy Randolph por Los que se quedan acapararon todas las estatuillas. Distinto es el caso de los de Guion, porque el premio del sindicato de esta rama, el WGA, postergó su entrega hasta finales de este mes debido a la huelga de cuatro meses de 2023.

No obstante, hay algunas pistas, especialmente en Guion Original, donde conviene apostar unos pesos a Los que se quedan, de Alexander Payne. Si bien él no es autor de los textos, dos de sus películas previas, Entre copas y Los descendientes, ganaron en la subcategoría Original y Adaptado respectivamente. De obtenerlo, y si se suma la más que probable victoria de Joy Randolph, Los que se quedan terminaría la velada con dos estatuillas. Nada mal si se tiene en cuenta que las otras tres a las que aspira (Actor protagónico, Mejor Película y Edición) están reservadas para Oppenheimer. Pero tampoco puede descartarse a la Ganadora de la Palma de Oro en el último Festival de Cannes, Anatomía de una caída, que ya tiene tres premios a Mejor Guion, incluyendo el de los Globos de Oro. Guion Adaptado registrará uno de los pocos mano a mano entre Barbie y Oppenheimer con final abierto. ¿Será el triste consuelo para la muñeca, uno más de los tantos que se llevará Nolan y compañía en la valija con sobrepeso a Inglaterra, o los académicos se volcarán hacia otras latitudes?

 

Si Anatomía de una caída no gana allí, le queda la disputa por Mejor Film Internacional, en la que se impuso en siete ceremonias previas. Pero para eso deberá vencer a La sociedad de la nieve, que tiene toda la maquinaria de Netflix empujando el carro. Habrá que ver cómo cae en los votantes un relato que, lejos de caer en la costumbre de Hollywood de proponer un héroe como salvador, hace de la supervivencia un acto colectivo. ¿Y Barbie? Quizás algún rubro técnico y Mejor canción, donde tiene doble chance gracias a “I'm Just Ken” y “What I Was Made For?”. Demasiado poco para una película que daba por ganado el partido antes de empezar a jugarlo.