Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron que una nueva nieta recuperó su identidad
La mejor forma de festejar un aniversario
La “nieta 125” es la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia. Estela Carlotto hizo el anuncio en el cierre del acto por los 40 años de Abuelas de Plaza de Mayo, rodeada de nietos, miembros de organismos de derechos humanos y amigos.
Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer en el Centro Cultural Kirchner el hallazgo de una nueva nieta.Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer en el Centro Cultural Kirchner el hallazgo de una nueva nieta.Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer en el Centro Cultural Kirchner el hallazgo de una nueva nieta.Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer en el Centro Cultural Kirchner el hallazgo de una nueva nieta.Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer en el Centro Cultural Kirchner el hallazgo de una nueva nieta.
Las Abuelas de Plaza de Mayo anunciaron ayer en el Centro Cultural Kirchner el hallazgo de una nueva nieta. 
Imagen: Joaquín Salguero

Hubo música, baile y hasta recuerdos de primeros besos. Había sido emocionante y alegre. Pero no podía haber habido mejor forma de festejar los 40 años de las Abuelas de Plaza de Mayo que con el anuncio que hizo Estela Carlotto al finalizar la noche. “Abuelas de Plaza de Mayo tiene la inmensa alegría de comunicar la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia. Bienvenida nieta 125 a la verdad”. Y siguió una ovación. Todos los que llenaban la Ballena Azul del Centro Cultural Néstor Kirchner se pusieron de pie. Y muchos salieron de la sala llorando. 

“Los que ahí no están, dentro tuyo van… Y después volver porque hay que crecer. Y hay que compartir ganas de vivir. Historias, destinos. Tus nuevos vecinos”, cantaba Gustavo Santaolalla. Una canción que escribió para su hija a raíz de un viaje, pero que se resignificaba en ese lugar, donde pocos minutos después de se anunciaría un nuevo encuentro. Antes, las Abuelas habían subido al escenario para cantar Mañanas Campestres. Y había clima de festejo. “No se vayan todavía, vale la pena”. Una vez que estuvieron todos juntos, Abuelas, nietos, hermanos y algunos bisnietos que subían y bajaban del escenario a voluntad, habló Estela: “Con profunda emoción, en este acto maravilloso, con los amigos de siempre, con los nietos, comunicamos la restitución de la hija de Lucía Rosalinda Victoria Tartaglia”, dijo. “Qué momento para los que nos llamaron ´curros´, pero no importa porque este es un regalo para todo el país y para el mundo entero”, siguió, saliéndose un poco del comunicado y en referencia a la hiriente frase del presidente Mauricio Macri que no puede olvidar.  

 

La madre de la nueva nieta restituida fue secuestrada el 27 de noviembre de 1977 en La Plata, donde estudiaba derecho y militaba en la Juventud Universitaria Peronista. Un año después de su desaparición su hermano recibió una carta donde Lucía le decía que estaba secuestrada. Estuvo en el circuito de los centros clandestinos Atlético, Banco y Olimpo. Luego, en otra carta contó que estaba embarazada y que esperaba parir a principios de 1979. La identidad del padre no pudo ser confirmada con certeza hasta el momento. Las Abuelas tuvieron los resultados sobre la identidad de la hija de Lucía el miércoles y ayer por la mañana se lo comunicaron a la joven.   

 

“Una vez más celebramos la libertad de una nueva nieta que se atreve a conocer su verdad y alentamos a todos aquellos que pueden aportar información que así lo hagan. Bienvenida nieta 125 a la verdad”, dijo Estela. 

 

 La celebración había empezado distinta. Las Abuelas, desde la pantalla contaban su primer beso. “Fue todo torcido, a los doce años”, dijo una. “Fue un chico que  me quería mucho, nos besamos, sí”, contó otra. “¿Nos casamos?, me preguntó y mi hermana le dijo “no, porque ella se casa en octubre. Y nos casamos sí”. “Tuve un novio que fue mi esposo, fue mi único amor, fui muy feliz con él, él me dio el primer beso”. “Siempre eran robados y a las escondidas, ¿hablamos de los besos, no?”. Era parte de una película sobre ellas que pronto se estrenará. 

 

Luego entraron a la sala en medio de una ovación y se sentaron en las primeras filas. Estela Carlotto, Rosa Roisinblit, Buscarita Roa, Alba Lanzillotto, Delia Califano, Berta Schubaroff, Chela Fontana, Sonia Torres, de Córdoba, Leda Bustamante, de La Plata, entre otras. Entraron junto a su compañeras de Madres línea fundadora y de Familiares de Desaparecidos y Detenidos por Razones Políticas, Taty Almeida, Laura Conte, Vera Jarach y Lita Boitano.Y las acompañaban los nietos, desde Tatiana Sfiligoy, una de las primeras, hasta José Bustamente García, al que presentaron como el último, cuando todavía faltaba el anuncio más importante de la jornada. 

 

 José subió al escenario junto a Mario Navarro. “40 años es casi la totalidad de la vida de muchos de lo que están aquí. Vida. Eso es lo que reunió a estas mujeres. No solo habían sido sus vidas violentadas sino la de todo un pueblo. Ellas pudieron ir recuperando trozos desprendidos, trozos de cada argentino que junto a ellas perdieron parte de su identidad. Lograron transformar todo ese amor que llevaban adentro en justicia, arte, ciencia, educación. Hoy podemos decir que esa lucha es colectiva. A nuestras Abuelas las compartimos con todo un pueblo que las abraza”, leyó Mario desde un celular. Era un texto escrito por nietos y hermanos para las Abuelas. José habló por primera vez en público como nieto. “Agradecer. Agradecer -repitió con su tonada cordobesa– Por la lucha, por el trabajo incansable, por las 124 verdades y que sean muchas más”. Y hubo una más.

 

 Durante la noche, hubo música (con Santaolalla y Magdalena Fleitas), teatro (con Gimena Riestra) y pequeños cortos sobre la historia de las Abuelas. Entre los invitados había dirigentes políticos, miembros del Poder Judicial y del ministerio Público, gremialistas, políticos, personalidades que acompañaron de una u otra manera a las Abuelas en estos 40 años.

 

A los nietos Leonardo Fossati y Manuel Gonçalves, clásicos animadores de los aniversarios de la institución, se sumó Lorena Battistiol, que busca a su hermano o hermana nacido en cautiverio. Los tres repasaron los hitos del organismo de derechos humanos, la ayuda científica para poder identificar a los hijos de desaparecidos, el abrirse paso en la justicia y el acompañamiento de la sociedad. Como siempre, con un poco de emoción y otro poco de ironía y humor: “Las Abuelas dicen que somos su mejor premio, son muy generosas en algunos casos”. 

 

Hubo varias menciones a Santiago Maldonado. Lorena, Manuel y Leo levantaron su foto. “Las Abuelas nos han enseñado que hay que reclamar, juntarse, que nunca hay que dejar de pedir Memoria, Verdad y Justicia. En ese pedido de justicia se encuentra hoy la familia de Santiago Maldonado. Pedimos respeto, verdad y justicia por Santiago Maldonado y los convocamos a marchar el 1 de noviembre en todas las plazas del país”.