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Ernesto Guevara Lynch

Che papá

Se vieron por primera vez en Buenos Aires en 1972. La segunda vez en La Habana en 1987. El autor de esta nota, Andrew Graham-Yooll, entrevistó a Ernesto Guevara Lynch en esas dos oportunidades y hasta ahora ambas entrevistas –respuestas a un cuestionario fijo y una conversación de madrugada pocos meses antes de la muerte de Ernesto padre– permanecieron inéditas. El padre del Che, un gran personaje en sí mismo, cuenta por qué no creía ni quería que su hijo fuese considerado un mito inalcanzable sino un símbolo y un abanderado de la lucha antiimperialista. Pero también recuerda que fue compañero de banco de Borges en la escuela y que le pegó un cachetazo, motivo por el cual lo expulsaron. A cincuenta años de la muerte del Che y a treinta de la de su padre, Radar reconstruye una historia en la que el mito y la realidad no pueden sino fundirse, y donde no faltan alcohol, humor, revolución y hasta supuestos espías británicos y cubanos.

Padre e hijo, y un hermanito menor en brazos del futuro Che.
Padre e hijo, y un hermanito menor en brazos del futuro Che.