China está a la espera de que el Gobierno de Javier Milei envíe una señal positiva en relación a la firma de la documentación necesaria para que se reanude la obra de las represas hidroeléctricas del sur. Fuentes que conocen el proyecto descartan que Gezhouba, la constructora china líder del consorcio encargado de la obra, se haya "ido del país" y en cambio tienen expectativa de que la situación se pueda encauzar, a pesar de la clara falta de afinidad del Ejecutivo respecto de China, de la intención de acercarse como sea a los Estados Unidos y la historia de idas y vueltas del proyecto.

Ante la consulta de Página/12 luego de las versiones acerca de que China había abandonado el proyecto como represalia frente a los años de desavenencias de los gobiernos locales sumados a las señales cuanto menos contradictorias de parte de la nueva administración, desde la embajada local del país asiático indicaron que "las represas de Santa Cruz es un importante proyecto de cooperación práctica entre China y Argentina en el área de energía eléctrica. Este proyecto, al culminar la construcción, promoverá enérgicamente la optimización de la matriz energética de Argentina, y creará riqueza y empleo, dando bienestar a la gente".

"Se espera que este proyecto pueda construirse y entrar en funcionamiento cuanto antes y desempeñar un papel positivo por el desarrollo económico y social de Argentina", continuó la oficina liderada por el embajador chino Wang Wei, en un claro gesto en favor de la continuidad. Las represas Néstor Kirchner y Jorge Cepernic constituyen el proyecto inversor de China más importante del país y uno de los más relevantes fuera de China.

El proyecto contempla que las represas tengan una potencia instalada de 1310 megavatios, lo que representa el 5 por ciento del máximo consumo nacional en punta. También incluye la construcción a lo largo de 170 km de una línea de extra alta tensión de 500 kV y las adecuaciones necesarias para vincular las centrales con el Sistema Argentino de Interconexión. El acuerdo Estado-Estado firmado en 2014 prevé que el financiamiento sea provisto por bancos chinos por unos 5 mil millones de dólares. Solamente durante 2015, el proyecto funcionó con normalidad a nivel contractual. A partir de 2016 empezaron los problemas y los contratos perdieron vigencia. Las obras, con contramarchas, han ido avanzando.

Indefinición

"Lo cierto es que a lo largo del 2023 se pudo mantener el ritmo de trabajo por el desembolso de 500 millones a finales de 2022, a pesar de que el contrato Estado-Estado está caído desde la época de Macri. Esa plata se utilizó, así como también los aportes que hizo la constructora por 450 millones de dólares desde 2018. Ahora no se sabe qué va a pasar, porque así no se puede seguir. En noviembre pasado se presentó un nuevo programa de trabajo, que es condición necesaria para volver a activar el acuerdo, pero justo vino el cambio de gobierno", explican fuentes ligadas al proyecto.

Mirando la historia del proyecto, la aversión de Milei hacia China y el intento de restablecer una relación simbiótica con los Estados Unidos, parece difícil que se logre destrabar una situación que viene irregular hace ocho años.

Sin embargo, hay algunos componentes que podrían considerarse como a favor de la continuidad del proyecto: a) la situación de las represas es diferente de la época de Macri, quien coqueteó con dar de baja el proyecto, ya que en aquel momento la obra apenas registraba trabajos de suelo, mientras que ahora la presa Cepernic está al 40 por ciento y la Néstor Kirchner, al 20 por ciento; b) para China la obra de las represas es muy importante y eso implica que un pulgar para abajo pone en riesgo la continuidad del swap y de otras inversiones, como el Belgrano Cargas. Si para Macri fue una presión a la que tuvo que ceder, ahora, en una situación macroeconómica más endeble, este factor luce como incluso más relevante.

Por otro lado, sigue la tensión por la cuestión laboral, dado que la UTE Represas Patagonia tomó la determinación de despedir a 1800 obreros de la Uocra y así reducir fuertemente los costos fijos y variables mientras la obra sigue parada. Días atrás, el Ministerio de Trabajo provincial dictó la conciliación obligatoria y el gobierno de Santa Cruz está presionando a las empresas para que se haga efectiva la reincorporación.