La agenda mediática nacional desborda de prácticas periodísticas
revictimizantes mientras se ocultan el desfinanciamiento de programas
nacionales y la pobreza angustiante. En lugar de ser problematizada la
violencia de género se consume como un espectáculo mientras las autoridades
manifiestan que la violencia no tiene género. Antes que buscar más audiencias a
cualquier precio la violencia de género tiene que ser abordada como un problema
social.