Etcétera
Y todo lo demás también
Se hicieron en la calle porteña de los noventa, adolescentes inquietos en un contexto apático que pensaban en Blake y Artaud mientras caminaban por Corrientes. Así se formó Etcétera, con el propósito de llevar el arte a las calles y los escenarios de conflicto. Tuvieron muchos hitos: la toma de una imprenta surrealista, la participación en los escraches de HIJOS, las contraferias críticas a ArteBA y la Feria del Libro, el acompañamiento a los trabajadores de Brukman e IMPA y a las asambleas desprendidas de 2001, proceso que encontró su pico con el famoso Mierdazo de 2002 frente al Congreso. A partir de 2003, con el interés de los museos del mundo por sus acciones, Etcétera fue mutando hasta convertirse en un movimiento más grande: La Internacional Errorista. Ahí conspiran con otros grupos del mundo, desde Franco Berardi (Bifo) hasta historiadores, hip-hoperos y diseñadores de videojuegos. Y planean acciones que cada tanto los ponen en marcha, como aquella mítica en la que dispararon con armas de papel a George W. Bush en Mar del Plata y casi van presos. Toda esta historia está en el libro Etcétera, que se presenta el mes que viene. Y ellos la cuentan desde Holanda, mientras trabajan con pacientes de un neuropsiquiátrico.























