La Multisectorial Audiovisual presentó un proyecto de ley de Fomento
Ideas para tratar de frenar la caída
Varias entidades se agruparon para alertar sobre el preocupante estado de la industria, que en cuatro años cayó de 34 ficciones a 11. El proyecto presentado en el Congreso contempla la creación del Instituto de TV y una serie de medidas para estimular la producción.
El proyecto de la Multisectorial contempla formas de financiamiento que la AFIP puede reabsorber.El proyecto de la Multisectorial contempla formas de financiamiento que la AFIP puede reabsorber.El proyecto de la Multisectorial contempla formas de financiamiento que la AFIP puede reabsorber.El proyecto de la Multisectorial contempla formas de financiamiento que la AFIP puede reabsorber.El proyecto de la Multisectorial contempla formas de financiamiento que la AFIP puede reabsorber.
El proyecto de la Multisectorial contempla formas de financiamiento que la AFIP puede reabsorber. 

La producción televisiva argentina de ficción lucha por seguir contando historias. En medio de la crisis económica que transita el país y la industria local, que afecta principalmente a los contenidos del género, los creadores de esos mundos imaginarios buscan la manera para que la ficción nacional siga siendo uno de los pilares de la pantalla chica. Bajo esa idea, las distintas asociaciones relacionadas al mundo televisivo reunidas en la Multisectorial Audiovisual elaboraron un proyecto de ley de Fomento a los contenidos televisivos nacionales. La iniciativa, que fue presentada en el Senado de la Nación, propone la creación del Instituto Nacional de la Televisión, Contenidos Audiovisuales y Nuevas Plataformas (INTV), cuyo objetivo es el fomento y la difusión de la actividad en todo el territorio del país a través del otorgamiento de becas y subsidios. El proyecto, de alcance federal, estipula diversas líneas de financiamiento para el desarrollo de contenidos de ficción, pero también para documentales y formatos multiplataformas. 

La producción de ficción nacional se encuentra sumergida en un espiral descendente preocupante. Basta repasar la involución en la producción de programas de género –entre tiras diarias, telenovelas, unitarios y series– en los últimos cinco años para darle crédito a las luces de alarma que se encendieron en el sector. Mientras en el 2013 se produjeron 34 ficciones para la pantalla chica en Argentina, en 2014 esa cifra se redujo a 22, en 2015 cayó a 18, en 2016 llegó a 14 y en 2017 no pasa más allá de las 11. En cinco años, la producción de ficción local se redujo en casi un 70 por ciento. Una debacle constante y acelerada, que afecta al trabajo de sus profesionales directos (actores, directores, productores, guionistas, vestuaristas, maquilladoras, técnicos), pero también atenta contra la posibilidad de que esos programas generen ingresos a la industria por la potencial venta de contenidos al exterior.  

El estado de situación actual de la ficción argentina llevó a que las distintas entidades que conforman la “Multisectorial por el Trabajo, la Ficción y la Industria Audiovisual” consensuaran un proyecto de ley para “salvar” a un género constitutivo de la identidad y de la televisión argentinas. La Asociación Argentina de Actores (AAA), Sagai, DAC, AADI, Argentores, Satsaid, Doat, Sica, Apima y Sadaic son algunas de las entidades que forman parte de la cadena de producción de contenidos de la pantalla chica que forman parte de la Multisectorial.

“Lo primero y más importante es que aparezca en la agenda el debate sobre  si creemos necesario que haya una ley de fomento al audiovisual en Argentina, que haya un debate político y públicamente”, explica el autor Sergio Vainman, de Argentores, a PáginaI12. “Impulsamos esta ley –detalla el guionista– porque consideramos que la única manera de aplicar una política de Estado es que tenga una institucionalidad mayor al capricho o interés de cada gobernante. Creemos que debe haber una política de fomento –como existe en todas partes del mundo– porque la intervención del Estado es la única que puede morigerar las asimetrías del libre mercado. Y entendemos que la televisión debe tener una Ley y un Instituto, de la misma manera que el cine, el teatro y la música tuvieron las suyas y fueron fundamentales para levantarse, crecer y aumentar su volumen productivo. En medio de la peor crisis televisiva de la historia argentina, no pedimos limosna sino igualarnos con otras expresiones artísticas.”

Al igual que lo que ocurre en el Instituto Nacional de Cine y Artes Audiovisuales (Incaa) o en el Instituto Nacional de Teatro, el INTV contará con un Fondo de Financiamiento, que el proyecto estipula que canalizará los recursos provenientes –principalmente– del 0,44 por ciento del monto total recaudado por la Administración Federal de Ingresos Públicos (AFIP). Un porcentaje que quienes elaboraron el proyecto sostienen que se licuará con la misma recaudación fiscal que obtendrá la Afip al regenerar la voluminosa actividad televisiva. De la recaudación total anual del Fondo de Financiamiento, el 46 por ciento se destinará para el financiamiento de “subsidios nacionales”, de los cuales el 75 por ciento serán asignados a la producción de contenidos nacionales de ficción televisiva, el 10 por ciento a documentales argentinos y el restante 15 por ciento al desarrollo de contenidos para “otros formatos y/o nuevas plataformas”.

La iniciativa contempla la creación de un “Registro Unico de la Televisión, Contenidos Audiovisuales y Nuevas Plataformas”, al que obligatoriamente se deberán inscribir –bajo declaración jurada– las personas humanas y jurídicas (productoras) que quieran aplicar a alguno de los subsidios o beneficios de la ley. Los prestadores de servicios de comunicaciones y telecomunicaciones (emisoras de TV y operadoras de TV paga) también podrán acceder a los beneficios, siempre y cuando “en sus horarios prime time, promocional y marginal, difundan estrenos de Contenidos de Televisión Nacional de ficción en la cantidad de horas diarias que establezca el Directorio, según el espectro del territorio argentino que cubran”. Además, el articulado les exige a los prestadores emitir un mínimo de 30 por ciento de contenidos producidos en el país. En el caso de las plataformas o servicios OTT, la cuota de emisión también será del 30 por ciento, pero en este caso de contenidos realizados por productoras independientes nacionales.

La iniciativa prevé que el INTV esté bajo la órbita del Ministerio de Cultura de la Nación, y en su carácter federal de fomento divide al país en seis regiones culturales: Metropolitana (Ciudad Autónoma de Buenos Aires y provincia de Buenos Aires); Centro (Córdoba, Santa Fe y Entre Ríos); Cuyo (Mendoza, La Rioja, San Juan y San Luis); Noreste (Chaco, Corrientes, Misiones y Formosa); Patagónica (Tierra del Fuego, Antártida e Islas del Atlántico Sur, Santa Cruz, Chubut, Río Negro, Neuquén y La Pampa); y la Noroeste (Jujuy, Tucumán, Salta, Catamarca y Santiago del Estero). Cada una de las regiones contará con un Centro de Fomento que tendrá como función la evaluación y otorgamiento de subsidios destinados a financiar proyectos de “Contenidos de Televisión Nacional”.

El proyecto también propone la creación de Centros de Formación Integral, encargados de promover conocimientos sobre el quehacer audiovisual, estudios académicos, derechos laborales, propiedad intelectual y todo lo que contribuya al desarrollo del artista y a los contenidos de televisión nacional. Además, la iniciativa se propone fundar un archivo para resguardar el patrimonio audiovisual televisivo. También será función del INTV promover los contenidos de producción nacional en el exterior.

La iniciativa fue girada a las comisiones de Presupuesto, Coparticipación Federal y de Medios. Actualmente el proyecto tiene estado parlamentario, a la espera de que el plenario de las comisiones le den dictamen para que pueda discutirse en el recinto. Aunque el deseo de los interesados es que pueda tratarse antes de fin de año, los impulsores son conscientes de su dificultad, teniendo en cuenta el paquete de reformas que el gobierno nacional pretende aprobar en las próximas semanas.