Cuando la discriminación es palabra oficial, ¿qué pasa con los vínculos cotidianos?
La banalidad del odio en un barrio cualquiera
Hacer las compras, después de los discursos de odio convertidos en palabra oficial a lo largo de la semana pasada, desata preguntas: "Cuánta de esta la gente que me sonrió genuinamente hoy habrá votado al presidente. Sentir alivio ante una calcomanía lgbt en un local me muestra la tensión creciente que siento en todos los otros lugares", piensa la cronista.





















