En el marco del cuadragésimo noveno aniversario de la Masacre de Palomitas, la matanza de once detenidos por razones políticas durante la última dictadura cívico militar, el 6 de julio de 1976, la Mesa de Derechos Humanos de Salta, el Archivo Histórico de Salta y el escritor Federico Bazán organizaron una serie de actividades. 

La primera se llevará a cabo hoy viernes, a las 18, en la Sala de Autores Salteños de la Biblioteca Provincial (Avenida Belgrano 1002): la presentación del libro “Ollitas... Reflexiones sobre la identidad” de Federico Bazán. 

Bazán, oriundo de Catamarca, fue detenido en 1975 junto a su compañera de toda la vida, la pintora y psiconalista salteña Elsa Narváez. Cuando por fin obtuvieron la libertad, en 1980, salieron exiliados a Francia. 

La obra que se presentará hoy repasa esa historia, una parte de la vida de Federico Bazán. En las páginas de "Ollitas..." se repasan imágenes de vasijas prehispánicas acompañadas de textos referidos a la identidad, una identidad que empieza por los pueblos originarios, cuyos descendientes entregaron esos pucos al padre del autor, que pasa por la propia identidad de joven provinciano que debió pasar por el desarraigo para acceder a la educación superior, la disputa política y el exilio obligado. 

En la ciudad de Salta el autor participará también, el sábado 5 de julio, del estreno en la provincia del documental “Memorias de Arte clandestino”, realización de la cineasta cordobesa Rocío Sayago, junto a Macarena Sarsfield, Agui Guillén, Agustina Fernández Montenegro, Mauro Jorge. También en este caso la presentación será en la Biblioteca Provincial, con entrada libre y gratuita.

Finalmente, el domingo 6, a las 10.30, se hará el acto central en memoria de las cinco mujeres y los seis hombres asesinados en la Masacre de Palomitas. Será en el monolito que los recuerda, en el Parque San Martín.

Restitución a Catamarca 

En 2021 Federico Bazán pudo restituir a su provincia, Catamarca, la colección de vasijas que recibió como única herencia de su padre, el médico Federico Honorado Bazán.

Son 15 vasijas excelentemente conservadas y 10 fragmentos, que pertenecen a los procesos culturales Ciénaga y Cóndor Huasi (período temprano), Aguada (medio), y Belén (tardío).

Según contó a este diario entonces, su padre, fallecido en 1943, ejercía la medicina desde 1934 en los pueblos que se extienden entre Belén y Tinogasta. Los pacientes que no tenían otros recursos le pagaban, o le entregaban en agradecimiento, vasijas pertenecientes a las diferentes culturas ancestrales de esos lugares.

“Mi padre no dejó herencia porque era un médico lírico, no tenía dinero. Cuando muere lo único que quedó era la biblioteca de medicina de libros que pierden vigencia y las ollitas. Mi madre las tenía allí y no le daba mucha importancia, la usaban para darle agua a las gallinas. Las conservé en Francia a pesar de que en un momento no tenía muchos recursos económicos, podría haber vendido una porque en ese momento costaban 300 mil pesos”, detalló. 

Federico Bazán ha dicho que las ollitas, como las llama, le permitieron sostener su identidad en un largo itinerario.

A los 17 años se fue a estudiar ingeniería a Córdoba, pero terminó como profesor de cinematografía y director de la Escuela de Artes de la Universidad Nacional de Córdoba entre 1973 y 1975. En este último año fue detenido, estuvo en La Perla, donde fue sometido a un simulacro de fusilamiento, “El momento más grave de mi vida", afirma en su obra. Luego fue al exilio con su compañera. Más tarde regresó al país y en 2020, tras la muerte de Elsa, escribió el libro que cuya segunda edición se presenta hoy en Salta.