La historieta es una herramienta estética, política y pedagógica, que en las aulas puede cumplir un protagonismo diferencial en el desarrollo de contenidos. Con organización del Centro de Colaboración Pedagógica Normal 3, Biblioteca Vigil, Editorial Aguará, Secretaría de DDHH Municipalidad de Rosario, y la colaboración del Museo de la Memoria, el jueves próximo inicia La Historieta Documental como Recurso Pedagógico para Trabajar Derechos Humanos en las Aulas. Cuatro encuentros presenciales, con puntaje y gratuitos, que tendrán lugar en La Vigil (Gaboto 450) y Normal 3 (Entre Ríos 2366). El curso, dictado por Sabrina Gullino Valenzuela Negro y Jimena Esborraz, está orientado a docentes y estudiantes de los profesorados de Historia, y cuenta con inscripción previa en https://bibliotecavigil.org.ar/inicio/capacitacion/.
Aguará Colectivo Editorial ya cuenta con diez títulos en su catálogo, realizados por distintos equipos creativos; un trabajo de referencia que suma siempre nuevos integrantes. “Contamos con participantes de dos provincias y muchos territorios, porque ahora estamos haciendo un proyecto para Río Negro. Somos compañeros y compañeras que se han dado a la tarea de participar en alguno de los proyectos que llevamos adelante; es un grupo amplio, que va creciendo”, comenta Sabrina Gullino Valenzuela Negro a Rosario/12.
-Reunidos con la premisa de categorías como el cómic periodístico o documental.
-El periodismo en viñetas o el periodismo en cuadritos, como lo llama Joe Sacco. Y está buenísimo que sea así; algunos de nuestros compañeros, como Alfredo Hoffman y Pablo Russo, vienen del palo del periodismo de investigación. Pensar el periodismo en viñetas o la historieta documental, también tiene que ver con un subgénero que tiene una densidad y un compromiso manifiesto con las historias que se narran.
-¿Cómo surge el curso?
-El curso de formación docente es un trayecto que hacemos junto a Teresa Fornes, ella está trabajando en la cuestión de la educación y la memoria desde ya hace bastante tiempo, e integra el Centro de Colaboración Pedagógica del espacio de formación docente, que tiene su sede en el Normal 3. Es una de las de las líneas de acción que tenemos desde Aguará, porque entendemos, como decía Héctor Germán Oesterheld, padre de la historieta argentina, que la historieta tiene un valor pedagógico, político y artístico, muy fuerte. Quienes integramos Aguará venimos del activismo en derechos humanos, somos ilustradores, venimos también de la comunicación, hay compañeros que son trabajadores de la educación, abogados; y entendimos que el recurso de la historieta era una herramienta muy valiosa para acercar estas temáticas al público lector y a las juventudes. Pero también esta puesta en página construye paradigmas sociales de justicia.
-Las historias que eligen suelen estar por fuera del radar de la agenda periodística.
-El catálogo estético político que tenemos, es un catálogo que se nutre de historias de vida de personas que han sufrido graves vulneraciones a sus derechos humanos. El caso de Norma Cuevas y su hija Ana María Acevedo, el caso de Franco Casco, el caso de Isabel Basualdo, son historietas que narran historias de violencia institucional; como es el caso de Mariela Leiva, la docente fumigada de una escuela rural en Basavilbazo. Son historias de las periferias, y es la historieta puesta al servicio de su visibilización. Por un lado, y simbólicamente, la historieta cumple una función de reparación; y por el otro, logra llegar al público joven por su formato. Entonces, se da todo junto, la construcción de la historieta, y la historieta cuando empieza a circular. Siempre nos pasa que el público al que interpelamos es el de los docentes y las docentes; y este curso que vamos a dar fue muy bien recibido; porque se trata de un público que está buscando este tipo de recursos para poder desarrollar en el aula diferentes problemáticas.
-¿Ya tienen otros títulos previstos?
-Creo que este año van a salir tres más, sobre memoria, violencia institucional y el derecho a la vida. Ahora estamos trabajando en Río Negro sobre el derecho al agua. Río Negro es otro territorio, además con una cosmovisión muy fuerte, mapuche, con la disputa por los territorios, por el extractivismo. Cuando conocieron la experiencia de Aguará, UnTER -el gremio docente de Río Negro- junto con otras compañeras de la red por el derecho a la identidad de Fiske Menuco, en General Roca, que es donde vamos a hacer a la historieta, nos dijeron: “Queremos este proyecto”. Fue también así en el caso de No fumiguen mi escuela, que hicieron Alfredo Hoffman y Lisandro Estherren, sobre Mariela Leiva y el tema de las fumigaciones; el proyecto surgió de AGMER, el gremio del magisterio de Entre Ríos; cuando conocieron el proyecto de Aguará, nos dijeron: “Nosotros tenemos esta historia de Mariela, una compañera que está en el sindicato”. Es decir, sabemos dónde empiezan los Aguará, pero no sabemos dónde terminan. También con Todos sabíamos, la historia de Franco Casco, de Matías Gómez y Joaquín Valdés; fue la Secretaría de Derechos Humanos de la Universidad Nacional de Rosario la que, cuando conoció la historia, nos propuso aportar para publicar una segunda edición; con todo lo que significa acompañar esa lucha.