En Argentina, limpiar, cocinar, cuidar niñes, personas mayores o con discapacidad es una de las tareas más feminizadas de la economía, y también una de las más invisibilizadas. Un trabajo que permite que otrxs trabajen, estudien o descansen, pero que en muchos casos se paga a valores irrisorios, con jornadas extensas, maltrato y sin derechos garantizados. La precarización se siente en el cuerpo: el desgaste físico y emocional acompaña a muchas durante toda la vida.