El Juzgado en lo Criminal y Correccional 1 de San Isidro designó al Fernando Bazano como defensor de oficio de Alejandro Muszak, procesado con prisión preventiva por estafas reiteradas y asociación ilícita, sobre quien pesan además cargos de lavado de dinero.
La decisión judicial fue consecuencia directa de la renuncia a la defensa del financista de quien lo patrocinó a lo largo de estos dos años, el conocido penalista Carlos González Guerra. Como Muszak no designó a nadie en su remplazo, finalmente el juzgado designó a Bazano para "salvaguardar el derecho a legítima defensa" del Madoff de Olivos.
Aunque González Guerra no explicitó los motivos que lo llevaron a tomar esa decisión, los conocedores de la causa y del modus operandi de Muszak creen que este dejó de pgar los honorarios profesionales del letrado. Antes, había dejado de pagarle por la defensa de quienes son investigados como sus cómplices, Pedro Viggiano, Rodolfo Cleto García y Paola Vallone.
Hay quienes sospechan que la estrategia de Muszak es la de profundizar su insolvencia y quedarse con el patrocinio de un defensor oficial sería un paso más en ese sentido. El primero fue su acuerdo de divorcio, firmado los últimos meses de 2023, cuando ya había varios expedientes judiciales abiertos. Allí legó a su ex esposa propiedades en Nordelta, Miami y la Ciudad y se quedó con las empresas, cuyo valor ya era nulo.
Últimas novedades
Tras la negativa del juzgado a concederle a Muszak la prisión domiciliaria, la última novedad se produjo en España, donde tamitan varias causas. Allí, una pericia descubrió tres millones de euros ocultos en un asiento contable trucho.
Un mes antes, la jueza Lucrecia Mantello, titular del Juzgado en lo Civil y Comercial 5 de Rosario, determinó que la firma Promotora Fiduciaria debe responder de manera solidariamente responsable por los fondos de un inversor damnificado por la fintech. El fallo abre una esperanza para las víctimas de la estafa, cuyas demandas podrían seguir el mismo camino, en busca de la restitución del patrimonio ilegalmente enajenado, por el que Muszak sigue sin responder.
Wenance prestaba dinero por internet a sectores no bancarizados de la población. Desde 2016 fue demandada sucesivas veces por usura y cobros abusivos a los tomadores de crédito, generalmente representados por asociaciones de consumidores.
En julio de 2023 dejó de cumplir sus obligaciones con los inversores alegando un supuesto aumento de la mora en el repago de los créditos, según ellos "debido a la crisis económica". Pero, de ser cierto, como señalan los abogados, debería haber rendido el dinero en forma proporcional y proponer una reestructuración a los acreedores.
En los contratos entre Promotora Fiduciaria y Wenance, esta última era la fiduciante, es decir, la que ejecutaba las operaciones. Promotora Fiduciaria, el tercero encargado del contralor. Si los controles no hubieran sido insuficientes o laxos, difícilmente la estafa hubiera alcanzado el volumen récord, estimado en al menos 300 millones de dólares.