Soñé que iba en la camioneta de mi amigo Guillermo y me quedaba dormido. Cuando me desperté, la camioneta estaba detenida y un oficial había hecho bajar a Guillermo. Al principio pensé que lo estaban palpando de armas pero luego resultó que le pasaban un tubo de ensayo por la espalda.

–¿Ve? Lo agarramos justo –decía el oficial mientras metía dentro del tubo una cosa verde que caminaba por la espalda de Guillermo. El oficial saludó y se fue. Guillermo entró en la camioneta con el tubo.

–Mire lo que me sacaron, Fernando. Menos mal que el oficial se dio cuenta y me hizo parar.

Dentro del tubo había un pájaro, parecido a un colibrí pero un poco más grande. Tenía el cuerpo metido a presión en el tubo pero la cabeza sobresalía entera y nos miraba con cierta perplejidad.

–¿Un colibrí?

–No, son una plaga, uno se descuida y se le meten en la espalda. Y eso que yo me baño todos los días varias veces. Hay que cuidarse.

Volví a mirar el bicho pero ahora no tenía cabeza de colibrí sino la de un señor mayor, muy barbudo, de pelo blanco. Ya no miraba perplejo, sino que me sacaba la lengua.

–¿Ve? Y además es un maleducado. Tírelo a la mierda, Fernando.

Me desperté rascándome la espalda.

...

Soñé un cortometraje cómico sobre un tipo que quería comprar un bar en Ciudad Oculta. Estaba lleno de gags muy buenos pero no los anoté y ahora no me acuerdo de ninguno. El remate me había parecido brillante pero sólo recuerdo que era con un leproso en camiseta. Ahora no puedo imaginarme dónde habrá estado la gracia.

...

Soñé que veía una película muda italiana llamada Kaum, en la que un joven millonario, en medio de un delirio de fiebre, se creía moribundo y llamaba a su abogado para legar su fortuna a entidades de beneficencia. El joven sobrevivía y quedaba pobre. Iba a Venecia, se enamoraba, llevaba a su novia en moto por la ciudad y la moto pasaba por adentro de unos caños porque esta- ban entubando toda el agua de los canales. Al final el joven iba a un museo, veía un cuadro, el cuadro se ponía cabeza abajo y eso le hacía acordar de que, en el delirio afiebrado, antes de ver a su abogado, le había legado la mitad de su fortuna a su hermana. Así que volvía y se casaba con la hermana.

También soñé que Buster Keaton trabajaba con Zully Moreno en La dama del mar, pero a esa no me la acuerdo tanto.

...

Soñé que iba a una academia para adelgazar donde me hacían nacer de nuevo. Había una reunión familiar donde, ya bebé, yo trataba de explicar el tratamiento pero me decían: “Ya no sabés qué hacer para llamar la atención”.

En el sueño estaba Lon Chaney también, pero no me acuerdo qué hacía.

...

Soñé que llegaba a un hotel y pedía una habitación. Luego de completar mis datos, el conserje me decía: “Pase por ahí”, y me señalaba una ventanita chiquitita y bastante elevada. “¿Y cómo hago?”, preguntaba yo. El conserje me miraba con desprecio, se metía por un pasillo y me mostraba una puerta normal: “Bueno, entonces pase por acá”.

...

Anoche tuve varias pesadillas bastante violentas, con vampiros. Lo único que recuerdo con nitidez es que unas diez personas entrábamos a un gran salón antiguo con palcos rojos. Y entonces uno me decía, señalando un palco:

–Allí hay una eminencia del fútbol. Vamos a hablar con él. Subimos y era el papa.

–Eminencia –le decía el tipo–, ¿qué equipó ganará las eliminatorias? ¿Corea del Norte o Corea del Sur?

Y el papa respondía:

–Corea del Sur porque los del Norte son todos comunistas. Y ahí se interrumpía la charla y nos empezaban a correr los vampiros.

...

Anoche soñé que Clint Eastwood iba a recibir un premio especial en la ceremonia de los Oscar. Cuando le tocaba hablar no decía casi nada, se bajaba del escenario y se quería ir, pero entre bambalinas alguien lo atajaba y le decía que había estado muy mala onda. Eastwood pensaba un poco y decía: “Bueno, lo voy a hacer otra vez”. Entonces se ponía un traje de Súperman y volvía a subir al escenario entre fanfarrias y bailando un merengue. Llegaba al micrófono, recibía una ovación y el premio especial, se lo metía en el slip, cantaba una canción, recibía enormes ramos de flores que arrojaba en catarata a la platea y finalmente se retiraba con la capa al viento y el público aplaudiendo de pie. “¿Está bien ahora?”, preguntaba. Le hacían un gesto afirmativo y entonces se cambiaba y se iba corriendo a un cine de la otra cuadra para presentar el estreno de una nueva película suya, una remake de El pibe de Chaplin. No llegué a ver qué tal era porque me desperté.

...

Anoche soñé que abría un placard y adentro estaba el actor británico John Mills (o quizá Denholm Elliott). Ante mi sorpresa me hacía el gesto de “silencio” con el índice sobre los labios y enseguida me decía: “Usted me enciende, y yo salgo a luchar contra el fascismo”.

Estos extractos forman parte del libro Sueños, que acaba de publicar la editorial Híbrida