En el marco de una conferencia en Nueva York, los directores Danny y Michael Philippou confrontaron una dolorosa realidad que impregna su última película, Haz que regrese. Este filme de terror se inspira directamente en tragedias personales que afectaron profundamente a los realizadores australianos, conocidos por el fenómeno de culto Háblame. Con la premisa de explorar el dolor a través del horror, los hermanos Philippou transforman una pérdida devastadora en una catarsis artística.

El duelo como origen creativo

El origen de Haz que regrese se encuentra en la experiencia traumática que vivió la familia Philippou tras la muerte de su sobrino de dos años. "Cuando escribes, inevitablemente plasmas lo que vives", comentó Danny Philippou, señalando que el dolor y la lucha por asimilar la pérdida se convirtieron en una narrativa terrorífica pero liberadora.

Para Michael Philippou, el horror es un medio que permite sumergirse en un mar de emociones intensas. "Nada puede expresar mejor el duelo que el horror", afirmó, destacando cómo la tragedia familiar se integra en la obra, capturando una experiencia desgarradora que halló su vehículo expresivo en el cine de terror.

De la tragedia personal a la pantalla

Durante la preproducción, los hermanos enfrentaron un nuevo golpe emocional: la muerte de un amigo cercano. Esta pérdida adicional, que coincidió con el desarrollo del guion, añadió una capa de profundidad y sinceridad a Haz que regrese.

A lo largo del rodaje, los Philippou exploraron cómo un dolor tan intenso podía convertirse en arte cinematográfico. La franqueza con la que se aborda el duelo en la película refleja la profundidad emocional con la que los directores procesaron estas pérdidas.

La influencia en el reparto y el proceso creativo

Haz que regrese cuenta con un reparto encabezado por Sally Hawkins, cuya participación fue descrita por los hermanos como notable. "Jamás pensamos que aceptaría", confesó Danny, expresando su asombro por cómo Hawkins se apropió del papel, llevando al límite la exploración psicológica del duelo.

Los hermanos Philippou también se vieron atraídos por la idea de recrear elementos perturbadores y rituales oscuros que giran en torno a la figura de una madre que lucha por seguir adelante. Estas metáforas claustrofóbicas, plasmadas en el papel de Hawkins, son tanto un homenaje a las influencias de su infancia como una forma de abordar temas profundos de pérdida y aflicción.

Adentrándonos en la trama de Haz que regrese, la historia sigue a Andy y Piper, dos niños en acogida, cuya situación se convierte en pesadilla al quedar bajo la tutela de una mujer perturbada que enfrenta su propio dolor. Así, la película ilustra el ciclo interminable del duelo, una temática que los Philippou analizan con una dosis de horror y simbolismo cada vez más audaz.

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