La película por estrenarse hoy en Salta narra la historia del ciclo Poesía Abierta, que fuera creado en 1982 por el poeta y periodista Daniel Giribaldi, en plena dictadura militar, y se desarrolló durante más de 20 años en bares de San Telmo y otros espacios porteños. Escritores consagrados y emergentes se encontraban cada semana para leer poemas, compartir ideas y, sobre todo, mantener viva la palabra en un contexto represivo.
El film, autoría de Diego D'Angelo, reconstruye esas noches poéticas a través de testimonios, archivos, y una pieza clave, el documental inédito “Ayer se murio mi muerte”, filmado en Súper 8 por Alejandro Arroz en 1984, poco después de la muerte de Giribaldi. La película, que había permanecido perdida durante más de 30 años, fue hallada por D'Angelo en 2020 junto a un archivo invaluable de fotos, audios, recortes y videos del ciclo, en la casa de Beatriz Balve, viuda del poeta.
Durante 82 minutos, "Poesía Abierta, rebeldía y libertad", no solo reconstruye una historia, también invita a reflexionar sobre el rol de la poesía como herramienta de resistencia y de encuentro. “¿Qué lleva a tantos a unirse en torno a la lectura de poemas? ¿Qué hace que famosos y desconocidos compartan el mismo escenario solo para decir palabras?”, se pregunta el director, quien confiesa que la poesía le causa una emoción rara, pero profunda.
La ocasión del estreno salteño, que estará en cartelera local del jueves 21 al miércoles 27 de agosto, resulta ideal para conversar con Alejandro Arroz, guionista del film y parte fundamental de la historia del Ciclo, y con su director, Diego D'Angelo.
—¿Por qué Poesía Abierta es rebeldía y libertad?
Alejandro Arroz —Porque hablamos de un ciclo que nació en plena dictadura militar, cuando estaban prohibidas las reuniones públicas. En ese contexto, Daniel Giribaldi tuvo la rebeldía de convocar a cientos de poetas que se juntaban a leer sus versos en distintos bares de San Telmo, en Buenos Aires. Su temprana muerte en 1984 lo dejó, paradójicamente, sin poder ver el regreso pleno de la democracia. A partir de entonces, el ciclo pasó a llamarse Poesía Abierta Daniel Giribaldi y fue continuado por su hija Aurora y su viuda Beatriz Balvé, acompañadas por un grupo de colaboradores, entre los que me incluyo desde 1983. Con el regreso democrático, el ciclo se dio la libertad de seguir reuniéndose. Y como decía Beatriz: “no eran encuentro con escritores, sino con la poesía”. El ciclo no contó nunca con el apoyo de la cultura oficial.
—¿Cómo surge la idea de filmar un documental sobre el ciclo?
Diego D'Angelo —El material, incluida la ópera prima de Alejandro Arroz, estaba en la casa de Beatriz Balve, la esposa de Daniel Giribaldi. Fotos, cassettes de audio, VHS, programas de sala, hasta fílmicos inéditos como el de Daniel Giribaldi presentando el Encuentro numero 50 en el Viejo Almacén, poco antes de su muerte. Si, ahí estaba todo, faltaba para el documental ubicar a diferentes actores de aquellos encuentros de poesía y música. Muchos ya no estaban, con otros fue difícil coordinar su participación, alguno que otro no recordaba su participación. Hay un documental de Alejandro Arroz sobre el ciclo apenas incipiente en 1984.
A.A. —Soy amigo de Diego D’Angelo desde la juventud, porque nuestros padres integraban el secretariado nacional de la Asociación Bancaria. En 2022 él me llama y me pregunta si un documental en super 8, titulado Ayer se murió mi muerte, era mío. Le respondí que sí. Y por esas vueltas del destino, tras el fallecimiento de Beatriz Balvé, Diego se hizo cargo de la casa donde ella había vivido con Daniel Giribaldi, ya que no tenía herederos en Argentina. Allí no solo apareció mi documental: también estaban cientos de fotos que tomé del ciclo hasta 1994 y diez cassetes de video con registros de las grandes figuras que se presentaban. Terminé metido en la casa de Beatriz, ordenando y clasificando ese material, junto con los programas de mano y las grabaciones de tantas horas de encuentros. Enseguida me puse a escribir un guión para contar toda esa historia. Luego el productor Eduardo Sánchez lo presentó al INCAA y fue aprobado para audiencia media. El acta del jurado resume muy bien la esencia: “El material de archivo se mezcla con los distintos testimonios que reflejan la necesidad de actuar en un contexto histórico sumamente complejo, una época de censura y miedo, hasta la llegada de la democracia. Estos elementos narrativos construyen un arco dramático increscente".
—Se filmó en diferentes lugares del país, de alguna manera es una película no- porteña aunque el ciclo transcurrió en Buenos Aires. ¿Algo de ese espíritu federal tenía Poesía Abierta?
D.A. —Se filmó en ocho lugares del país, no quise hacer un documental en un solo escenario, por ser del interior y seguir pensando como hombre del interior quise mostrar a los referentes en su lugar. Salta, Santiago del Estero, Córdoba, Rosario, Buenos Aires, Avellaneda, San Luis y Comodoro Rivadavia fueron los escenarios, en cada uno de ellos había una historia que contar. La idea de Daniel Giribaldi era traspasar los límites de la ciudad capital, y lo logró inicialmente en La Banda, Santiago del Estero. Tras su muerte ese proceso que siguieron Beatriz Balve y Aurora Giribaldi, una de sus hijas, se centró en los encuentros del Viejo Almacén y otros sitios.
A.A. —Poesía Abierta siempre tuvo un fuerte espíritu federal. Por sus reuniones pasaron músicos y poetas de casi todas las provincias. De Salta, por ejemplo, participaron Ariel Petrocelli e Isamara, José Gallardo, Sara Mamaní, Zamba Quipildor, entre otros.
—¿Qué sembró Poesía Abierta hacia el futuro?
D.A. —Fue un ciclo que a la vista del paso de los años ha sido un referente en la historia. Si bien el ciclo quedó sepultado en la memoria de la gente, entiendo que encendió una mecha que hoy vive en miles y miles en todas partes.
A.A. —Beatriz Balve escribió alguna vez: “El poema es una posibilidad abierta a todos los hombres, cualquiera sea su temperamento, su ánimo, disponibilidad u oportunidad. El poema sólo se anima en el contacto del lector y del que escucha. Hay una nota común a todos los poemas sin la cual no serían nunca poesía: la participación. Cada vez que el lector revive de veras el poema, accede a un estado que podemos llamar poético”. Creo que el ciclo sembró justamente ese estado, no solo en quienes escuchaban sino también en quienes decían sus versos. Prueba de ello son los muchos mensajes que hoy recibimos, tanto de los espectadores de la película como de quienes alguna vez participaron de aquellas reuniones.
—¿Qué sembró en vos Poesía Abierta?
(A.A.) —En mi caso, lo que me dejó fue un grupo de entrañables amigos. No solo compartíamos las reuniones del ciclo, sino también las salidas: cuando salíamos de El Viejo Almacén donde se hicieron la mayoría de las reuniones, nos íbamos a cenar a las fondas de San Telmo y a veces se armaban mesas de treinta personas, donde la poesía y la música seguían reinando. También me quedó el hábito permanente de leer poesía. Y aquí en Salta, donde hay grandes poetas, muchos de ellos amigos, seguimos explorando ese mundo poético que, en los tiempos que corren, parece estar cada vez más acorralado.
(D.A.) —La emoción de poder transmitir el proyecto a muchos que salen de las salas conmovidos por la película, valorando la puesta en valor de la historia misma del ciclo y de las imágenes dramatizadas que componen Poesía Abierta.
—¿Cómo fueron las primeras recepciones de la proyección del film y qué esperan para las nuevas proyecciones en el norte argentino?
D.A. —La recepción fue realmente muy buena, muy positiva, muchos agradecidos por el rescate de la historia. Esperamos una gira por distintos puntos del país, mostrando este proyecto que con todas las dificultades que tiene la cultura y en especial el cine en estos tiempos, abreven en la memoria de los argentinos, poder verse en la pantalla como pueblo con su propia identidad para mi es muy importante. Somos lo que hacemos y en este proyecto además de dinero, pusimos el alma para hacerlo.
A.A. —Las primeras recepciones fueron muy buenas y muy emotivas. Tuvimos una semana completa de estreno en el Cine Gaumont de Buenos Aires, y desde entonces las devoluciones, en redes y en mensajes al equipo, no han dejado de llegar. Ya presentamos la película en Rosario, Córdoba, La Pampa, Santiago del Estero, Tandil, San Martín de los Andes, entre otros lugares. Y ahora, durante todo agosto, seguimos con nuevas funciones en el NOA: el jueves 21 a las 22 horas, en el Cine Ópera de Salta, en simultáneo en el Cine Atlas Monteagudo, de Tucumán; el domingo 24, en el Nuevo Cine Teatro Güemes, de Rosario de la Frontera, y el viernes 29, en el Auditorio Julio Lencina, de Jujuy. Después, la gira continuará por el sur del país.