En su sesión del jueves pasado, el Concejo Deliberante de San Nicolás de los Arroyos aprobó el proyecto ingresado por el bloque de Fuerza Patria que manifiesta preocupación por la situación de los trabajadores metalúrgicos de las empresas tercerizadas que prestan servicios en Ternium, a la vez que manifestó su repudio "contra la actitud extorsiva y violatoria de los derechos laborales" de dicha empresa.
El conflicto entre los trabajadores de empresas subcontratadas, que hacen los trabajos más insalubres por peores salarios y la empresa del Grupo Techint comenzó hace más de un mes, cuando esta última se negó a pagar la paritaria que ya había sido acordada, firmada e incluso homologada por el gobierno.
Los argumentos de Techint tienen que ver con la caída de la demanda por la recesión que afecta a la construcción, las industrias automotriz y de línea blanca y la actividad agropecuaria y el altísimo costo operativo producto del atraso cambiario, que vuelve inviable la operación.
La llegada de importaciones chinas a mitad de precio es la frutilla de la torta. Paolo Rocca, que apoyó el proyecto libertario desde sus inicios ahora aparece entre los mayores críticos de la política macroeconómica de Javier Milei.
El cierre del alto horno de Ternium le permitiría importar acero desde la planta propia que el grupo con sede en Luxemburgo posee en el estado de San Pablo, en Brasil, a un costo mucho menor, pero convirtiendo a San Nicolás, una vez más, en capital del desempleo y el cuentapropismo, como ya ocurrió en los años noventa.
En este contexto, en el que sólo las sucesivas conciliaciones obligatorias detuvieron las medidas de fuerza y la conducción de Naldo Brunelli se ve muchas veces corrida por izquierda por delegados jóvenes, que pasaron sin escalas de votar a Milei a simpatizar con el troskismo, la resolución del concejo se lee desde algunas esferas de la política local como parte de un incipiente clima de época, que tiene a los metalúrgicos de todo el cordón de la ruta 9 como protagonistas.
Cambio de clima
Fuerza Patria tiene un bloque de tan sólo seis concejales en un cuerpo legislativo que contabiliza veinte bancas totales. Los Passaglia controlan un bloque propio de diez y cuentan con el apoyo incondicional de los dos ediles libertarios, lo que los deja al borde de contar con mayoría especial.
Dicha composición hacía impensado que se aprobara un proyecto como el que salió de la pluma del abogado Pablo Del Lito, tan solo un par de semanas atrás. Del Lito es integrante del bloque peronista y asesor de organizaciones sindicales.
La aprobación de la resolución contra la empresa de Rocca es indisociable del contexto de campaña electoral y tiene que ver con el cada vez más marcado distanciamiento del clan Passaglia respecto del gobierno nacional, luego de que Milei los dejara fuera de las listas y los obligara a competir con sello propio. Algunas encuestas dan a Hechos detrás del peronismo en la Segunda sección, relegando a la alianza LLA-PRO a un incómodo tercer puesto.
Mientras esto ocurría, unos kilómetros más al norte, en la localidad santafesina de Firmat, la senadora provincial por a Tercera sección Florencia Arietto pasó un momento muy incómodo en la fábrica de maquinaria agrícola Vassalli, con un final abrupto comparable al que sufrieron las recientes caravanas libertarias tanto en Lomas de Zamora como en la Ciudad de Corrientes.
En esa empresa, los trabajadores no cobran desde el mes de mayo y habían comenzado una medida de fuerza en reclamo de salarios adeudados. Arietto primero anunció desde su cuenta de X que concurriría para liberar a la fábrica "de la mafia sindical de la UOM", pero no obtuvo el recibimiento que esperaba.
"Volvé a Buenos Aires, caradura", fue una de las frases más repetidas durante la brevísima incursión de la senadora al establecimiento productivo, junto con la más creativa "ya no estás en el estudio de Luis Majul".
Según la narrativa que despliega Arietto en sus redes, la falta de productividad se debe a los aprietes y extorsiones sindicales, que impiden a los trabajadores cumplir sus tareas. El caso de Vassalli le devuelve una postal de la nueva realidad: trabajadores que hasta ayer recelaban de las organizaciones, se ven empujados a sindicalizarse para enfrentar la crisis producida por el gobierno libertario.
Ni la crisis de Ternium en San Nicolás ni la de Vassalli en Firmat son hechos aislados. Acindar anunció un cierre por cinco días de su planta en Villa Constitución, por la nula demanda de sus productos.