La presidenta del Parlamento catalán no seguirá en su cargo por consejo de sus abogados
Carme Forcadell dio un paso al costado
La líder de la Izquierda Republicana de Cataluña está acusada de rebelión, malversación, sedición y de haber facilitado en la Cámara la votación de la declaración de independencia de Cataluña. Otros independentistas se juegan su suerte.
Forcadell dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos y deja la presidencia.Forcadell dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos y deja la presidencia.Forcadell dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos y deja la presidencia.Forcadell dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos y deja la presidencia.Forcadell dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos y deja la presidencia.
Forcadell dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos y deja la presidencia. 
Imagen: AFP

La presidenta del Parlamento catalán, Carme Forcadell, renunció ayer a ser nuevamente la segunda autoridad institucional de la región por consejo de sus abogados, que consideran que mantenerse en el puesto podría complicar su situación judicial. “Un nuevo momento político requiere una figura libre de procesos judiciales”, dijo en declaraciones a la prensa Forcadell, acusada de rebelión, malversación, sedición y de haber facilitado en la Cámara la votación de la declaración de independencia de Cataluña. La política de 62 años, integrante de ERC (Izquierda Republicana de Cataluña) presidía el cuerpo legislativo desde octubre de 2015.

Sus declaraciones llegaron en medio del intento de varios de sus aliados independentistas, detenidos o exiliados por las mismas causas judiciales, de asumir otros puestos directivos. El ex presidente del Parlamento, Carles Puigdemont, está exiliado en Bruselas para evitar su detención y pretende ser investido a la distancia para liderar por segunda vez el gobierno regional. Por su parte, el que fuera su ex vicepresidente, Oriol Junqueras, está detenido en Madrid y a la espera de que la Justicia lo autorice a asistir a la primera sesión legislativa del nuevo parlamento, el 17 de enero. A su vez los líderes de las dos principales asociaciones independentistas catalanas y el exconsejero catalán de Interior comparecieron ayer ante un juez del Tribunal Supremo para pedir su libertad provisional, mientras avanza el sumario del caso por el que se les acusa de rebelión y sedición. En sus comparecencias ante el juez Pablo Llarena, Jordi Cuixart (de la asociación Omnium), Jordi Sánchez (de la ANC) y el exconsejero de Interior Joaquim Forn, que llevan varias semanas en prisión, renunciaron a la vía unilateral hacia la independencia de Cataluña y la admitieron que no fue legal la consulta independentista organizada por el anterior gobierno regional. 

Forcadell, quien dijo que mantendrá su escaño obtenido en los comicios autonómicos el 21 de diciembre último, también estuvo detenida pero salió bajo fianza en pocas horas.  Sobre ella pesa una advertencia de la Justicia de que si comete alguna “ilegalidad” puede regresar a la cárcel.

“En el Parlament se tiene que poder hablar de todo porque no podemos saber qué iniciativas parlamentarias se presentarán en la nueva legislatura”, aseveró Forcadell, en referencia a la incógnita sobre el futuro gobierno regional. Con esas palabras, reproducidas por el diario catalán La Vanguardia, Forcadell instó a sus compañeros a garantizar que “los debates de la calle puedan entrar en la Cámara, ya sean sobre la independencia, la pobreza energética o la igualdad entre hombres y mujeres”.

Los comicios regionales de diciembre, convocados por España tras la declaración unilateral de independencia, fueron ganados por el partido unionista Ciudadanos (36 escaños de 135), pero la mayoría absoluta la obtuvieron los tres partidos independentistas (JxCat, ERC y CUP), que aliados conforman un grupo de 70 diputados. JxCat y ERC pactaron el miércoles  el control de la Mesa (órgano de dirección) del próximo Parlamento y acordaron impulsar la investidura de Puigdemont a la distancia, por vía telemática (Skype) o por delegación (que otro diputado lea su discurso). 

Sin embargo, el gobierno central español concluyó anteayer que el reglamento del Parlament no contempla la investidura de ningún presidente a distancia. El mismo argumento utilizó ayer Junqueras para que el Tribunal Supremo lo autorice a asistir al plenario de constitución del Parlamento a asumir su banca. 

Entretanto, ayer se dio a conocer un informe de Exceltur, asociación que engloba a las grandes empresas del sector del turismo español, que sostiene que la inestabilidad política en Cataluña hizo perder 319 millones de euros el año pasado a la actividad turística española. No obstante, la caída es inferior a la que Exceltur auguró en octubre pasado poco antes de la declaración unilateral de independencia de la norteña región española y que llegaba hasta los 1.796 millones de euros. La crisis catalana produjo un descenso medio del 9,6 por ciento de los ingresos turísticos, concentrado en Barcelona, en octubre y noviembre, y del 15 por ciento en diciembre, explicó José Luis Zoreda, vicepresidente ejecutivo de Exceltur.

El turismo representa el 11,5 por  del Producto interior bruto (PIB) español, con 134.000 millones de euros. En 2016 España recibió 75,6 millones de turistas. Cataluña sigue siendo la región española que más turismo recibe, seguida de la islas Baleares y de las islas Canarias.