La dramaturgia de Flores Cárdenas hace de lo perdido, de la identidad borrada, una ficción donde los protagonistas se han convertido en narradores.
Corazones solitarios
Existe un tiempo de la escena que es inaprensible para el público. Nadie sabe donde están ubicados los personajes porque contar se vuelve un territorio, el único espacio de pertenencia.






















