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El nombre que nunca estuvo

Cuando Ridley Scott pensó su nueva película, Todo el dinero del mundo, quiso como actor protagonista a Christopher Plummer. Pero los estudios no quisieron arriesgarse: el extraordinario veterano canadiense tiene 88 años. Así las cosas, se contrató y “envejeció” a Kevin Spacey. Y entonces pasó lo que pasó: la caída en desgracia de Spacey, la pérdida de sus contratos y, en esta película, algo peor: se borró su participación y se volvieron a filmar las escenas con su reemplazante. Es la historia del secuestro del nieto del empresario del petróleo Jean Paul Getty en los 70, en Roma. Y de la reticencia del millonario a pagar el monto pedido por los criminales, unos diecisiete millones de dólares. Scott, como buen profesional, logra sacar a flote la película con su actor cambiado y una excelente interpretación de Plummer. Pero será siempre, a pesar de sus méritos, aquella que representa más brutalmente uno de los momentos más tensos de la historia del cine.