Omitir para ir al contenido principal

Beatriz Vignoli

Escritora y crítica de arte. Publica poesía desde 1979 y colabora en Rosario|12 desde 1991, donde es crítica de Plástica y Literatura. Ganó el premio Blanca Stabile (2009). Autora de novelas como DAF, Molinari baila y Reality, y de poemarios como Almagro y Bengala. Es curadora independiente y traductora de inglés.

Contrapunto

Ángel Piuma camina justo por el límite entre la luz y la sombra. Le gustan esas cuadras de vereda tibia al sol matinal, oscurecida en parte por los árboles.

Por Beatriz Vignoli
a Juan Aguzzi le llevó años reescribir estos poemas de sus cuadernos perdidos.

Una reescritura de lo perdido

El libro se presenta este viernes en El Trocadero (Santiago 989) con Pablo Bilsky y un video creado por Gustavo Galuppo.

Por Beatriz Vignoli

La carta sin nombre

El Égar detiene el Makara, su moto, al sol de la mañana.

Por Beatriz Vignoli
Ebel Barat, autor de Los perros del Amazonas.

Un western en plena selva

La novela del escritor rosarino se basa libremente en una historia real del siglo XX: la del palacio construido en Manaos por el magnate alemán Karl Scholz.

Por Beatriz Vignoli

Las mariposas no vuelan en la lluvia

Antes de volar a Lima, Claudia tenía montones de mensajes del Mago: “Apagá esa maldita luz de tu patio”. “Nena, no puedo dormir”. Pero ella no responde. La deja prendida para que crean que está.

Por Beatriz Vignoli

La Justicia

“¿Puede alguien decirte:
 
 Me voy a comer tu dolor?”
 
 Patricio Rey y sus Redonditos de Ricota

Por Beatriz Vignoli

La rueda de la fortuna

Todavía no ha subido todo el sol y ya el día está perdido. Villa Mándrax se cierra frente a él como un bosque hechizado.

Por Beatriz Vignoli

El Ermitaño

Elégarr no sabe si es una visión o un sueño. O si acaso ha muerto, y vaga por la noche eterna del umbral entre el cielo y la tierra.

Por Beatriz Vignoli

El tirador en la fábrica de vidrios

Al despertar gritando de una pesadilla una mañana, Walter Oliverio abre los ojos y ve los de su gata, que lo observa extrañada. Él no logra despegarse del todo del terror.

Por Beatriz Vignoli

El carro

En Villa Mándrax, las casas no tienen timbre: nadie mandaría a alguien solo a visitarlo. Aquellos pasillos están minados de peligros que solamente los vecinos logran reconocer y conjurar.

Por Beatriz Vignoli