“Hizo todo lo que había que hacer”. La frase le brota espontánea esta mañana a un querido amigo que fue su último editor en Argentina.
No para celebrar la democracia sino para tratar de entender. No los discursos, ni la estética, sino los rostros.
Los triunfadores de ayer corean "¡Qué se vayan todos!". Un canto de impugnación nacido de una revuelta y luego marginalizado como "anti-política".
La miseria de la política general (la de los gobiernos de los últimos años en particular y de los candidatos de la segunda vuelta muy en especial) no justifica la aceptación y el compromiso con los