--Ya lo atiendo Jefe, ya lo atiendo.
Osvaldo pasa entre las mesas tarareando una canción muy conocida. Se hace el que no me ve pero cada vez es más fuerte la melodía que silba. Y silba muy bien Osvaldo.
Los cuervos y las gallinas. El topo Scioli. La huelga de la CGT y los aumentos en los supermercados.
–Lo vi, Don Hugo, lo vi, y no me lo niegue porque lo vi con mis propios ojos. Así me recibe Osvaldo en el bar apenas me acomodo en la silla frente a la ventana.
El debate y las elecciones. Massa y Milei en el bar de Osvaldo.
El primer aparato en aquella cuadra de Almagro
–Hola, Don Hugo, ¿cómo le va? ¿Usted es Don Hugo, no?, como hace tanto que no viene ya casi ni lo reconozco.
Hace muy poco nos juntamos para charlar sobre un programa de entrevistas que habían pensado junto a Melisa Molina para sumar a la web del diario.
“Hugo, no la comas, no la comas”, me advirtió Lily, sujetándome la mano.
El ajedrez en la cárcel y en una terraza de Almagro. Bobby Fisher y Spassky, dos campeones en el recuerdo de un preso político de la dictadura.