La literatura occidental comienza rabiosa. La primera palabra de la Ilíada es “cólera”: antes que a los dioses o a los seres humanos, el poeta invoca la ira, la ofensa que hiere y hierve.
Para ti, la soledad es un patio de colegio. En los recreos se ensayan las dinámicas de la tribu: los juegos de la crueldad.
Los muertos se aparecen, es un hecho comprobado. Cuando la pérdida es reciente, una y otra vez vienen a buscarnos. Al volver a casa, detrás de la puerta, sentimos nítidas su presencia y su espera.
Difícil olvidar aquel miedo, las miradas despectivas desde los pupitres, los temblores de pánico en el patio, las burlas, la vergüenza.
El mundo es un pañuelo. Lo afirma el refranero popular, nuestra particular enciclopedia de bolsillo. En latín la palabra “mappa” significaba servilleta, toalla o trapo.