“Oid mortales el grito sagrado”. (Vicente López y Planes, Himno Nacional Argentino 1812-13)
Deudermanos y deudermanas, beneficiarius de la “Resignación Universal por Siglo” en la que nuestro Ministro de Evasienda nos supo insertar, no pretendan, por haber leído el título de esta columna,
Deudólar; beneficiaria de la asignación de deuda universal por bisnieto; víctima previsional, laboral o fiscal del neoliberalismo; tarifóbicos; sufrientes y sufrientas del Patrimonio Desigualitario
#Alerta spoiler: hermanes en deuda: esta nota no contiene ningún dato preciso acerca de cómo va a terminar Game Of Thrones. Ni sobre qué va a pasar en nuestro país. Desconocemos el futuro.
Recordarán ustedes que hace pocos meses inauguramos un nuevo país, sin territorio explícito ni habitantes, pero más real que la Venezuela que preside Guaidó.
Alguna vez, estimado deudólar, afirmamos en una columna semejante a esta misma, que el mejor equipo contrario de los últimos 50 años tal vez no nos consideraba su electorado, su pueblo ni su gente,
Hermanes en deuda: ha llegado la hora de dejarse de improvisar. Nuestro mejor equipo, por boca del Maurífice, ya nos lo ha advertido.
“Para el Fondo lo que es del pueblo/Porque el Fondo se los prestóPara el fondo lo que es del pueblo/Para el pueblo devaluación”
Deudólares y deudeuros, hermanes en deuda, fratelas y sororos, aderfi, bruders un shuesters, ajim ve ajiot, bratiya y cestry, dixiong he jiemei, o el idioma que quieran usar para hermanar a todos e
“¿Quien mató al Comendador?” “Fuenteovejuna, señor” “ ¿y quien es Fuenteovejuna?” “Todos a una” Fuenteovejuna; Lope de Vega, Madrid, 1619