Hermanos y hermanas en deuda, quizás sea el momento de tomarnos un descanso de tanta política y tanta economía en desgracia.
Hermanes en Deude: estamos viviendo tiempos muy particulares en los cuales cada vez que respiramos debemos un poco más, y aquellos que no respiran, simplemente porque aún no han nacido, en caso de
Deudólares, deudeuras, hermanes en predefault, compañeri de tiempos interesantes (diría Eric Hobsbawm, a partir de una maldición china), contemporaneus:
“No insultes a mi inteligencia.” (Michael Corleone –Al Pacino– sobre el final de El Padrino.)
¿Cómo está, hermano en deuda, deudólar, querida compañera de infortunio meritocrático, argentina que padece la insoportable levedad del ser o no ser, esa es la tarifa?
Han pasado pocos días, Fratellos, sororas y hermanes en deuda, desde el 14 de febrero, día de San Valentín, en el que no se recuerda aquel golazo en el que Paulo Idem (Valentim) venciera a Amadeo C
¿Cómo le va, deudólar? ¿Cómo anda, deudeura?
¿Cómo está, deudólar? ¿Cómo andan esas vacaciones, querida compatrioteura?
Todo comenzó en Venezuela.