Con la historia del choripán, se inician la serie con las que el equipo digital de Caras y Caretas intentará abordar los rasgos más profundos de la cultura nacional.
La cápsula del tiempo de una vida no es lisa. Sus rugosidades son accidentes memorables que remiten, siempre, a una cadena de acontecimientos deseados o sufridos.
Todos los adioses son definitivos porque las circunstancias en las que fueron dichos son únicas, siempre. Nada de lo que ocurrió después de pronunciarlos es previsible.
No pude comprender cabalmente hasta ese 17 de noviembre de 1972 qué quería decir la palabra lealtad.
Una tarde de enero de 1991, en un hotel de la ciudad de Trinidad, en Cuba, escuché a los jurados de Novela del premio Casa de las Américas reírse a carcajadas.
Durante muchos años creí que en verdad lo había soñado porque no hubo tiempo ni posibilidad, por lo menos hasta mi regreso del exilio, de que esa historia ocurrida hacía más de una década fuera de
¿Vale la Argentina la muerte de una generación de valientes?
Un mito, se sabe, es inmutable: cada una de sus historias, cada minuto de su existencia póstuma y de su azarosa posteridad, lo alimenta.
El caluroso verano de 1952, Evita volvió a sentir que se moría. Una biopsia reveló que el cáncer estaba en su cuerpo todavía.
En abril de 2019, Laura volvió a Roma. Ya podía festejar haber cumplido con las vacaciones prometidas a su hijo tantas veces.