Con el invento de la supuesta "liberación de presos", el abuso de la mentira periodística esta semana fue grosero y excesivo.
Lo que ya se puede llamar Estilo Alberto es sorprendente, y por sereno y firme goza de una aceptación popular del 80 por ciento que es, a la vez, esperanzadora.
En el oficio periodístico son comunes las cartas y mensajes de quienes buscan intermediación para sus puntos de vista. Para esta columna son de tener en cuenta, aunque no se los reproduce.
Mentira que se murió el cabrón ése.
Sr. Presidente: Soy apenas un ciudadano que, junto con millones de compatriotas, votó por usted en diciembre pasado.
Y de pronto la película se llenó de malos y el argumento se complejizó.
La semana se cerró con una gran variedad de evaluaciones y pronósticos, algunos incluso graciosos, como uno llamado "Consecuencias y conclusiones de la pandemia" que circuló con firmas de apellidos
Ya se sabe que la literatura --lo busque o no– es anticipatoria.
Esta columna no se ocupa del coronavirus, pero sí destaca la prudencia y seriedad de las autoridades nacionales, evidenciada en la conferencia de este domingo.
El agresivo paro decretado por el autollamado "campo" –que es en realidad un pequeño grupo de dirigentes, familias y multinacionales latifundistas– delata lo peor de los anti