Mié 26.07.2006

EL PAíS  › TRASLADARON EN UN HELICOPTERO ARGENTINO AL PRIMER MINISTRO DEL LIBANO

“Había mucho humo y mucha destrucción”

Por pedido del titular de la ONU, Kofi Annan, un helicóptero argentino que participaba de la misión de paz en Chipre recorrió 180 kilómetros hasta Beirut para sacar de allí al primer ministro Fouad Siniora, quien hoy debía estar en Roma para una negociación crucial. El piloto argentino contó su experiencia.

El helicóptero, un Bell de color blanco con las siglas de las Naciones Unidas en inglés (UN), aterrizó sobre el puerto de Beirut casi a las seis de la tarde del Líbano. Un testigo casual que observara todo desde la ciudad que alguna vez fue la París del Mediterráneo nunca hubiera pensado que ese helicóptero blanco que aterrizaba sobre el puerto era argentino. Pero sí, pertenecía a la delegación de Cascos Azules destinados en Chipre desde 1994, como parte de una misión de paz ordenada por la ONU. Y había llegado a la Beirut al borde de la crisis humanitaria –hay miles de desplazados y faltan alimentos y bebidas– con una tarea comprometida. Debía trasladar al presidente del Líbano, Fouad Siniora, desde Beirut hasta la ciudad de Larnaka –en Chipre, 180 kilómetros al oeste– para que el jefe de Estado siguiera vuelo hacia Roma. Del éxito del operativo dependía la ronda de negociaciones que se iniciará hoy en Roma. “Cumplimos satisfactoriamente con la misión encomendada por las Naciones Unidas”, se congratuló la Cancillería. Todo había salido bien.

El vuelo del helicóptero estuvo precedido por una intrincada sucesión de trámites y contactos telefónicos que –dada la urgencia del caso– se resolvieron con mucha rapidez. La solicitud original partió nada menos que del secretario general de las Naciones Unidas, Kofi Annan. Ayer a la mañana, Annan se comunicó con el canciller Jorge Taiana para pedirle que un helicóptero de la misión de paz argentina instalada en Chipre bajo mandato de la ONU, conocida como Unificyp en el mundo militar, se trasladara hasta Beirut para buscar al presidente libanés y varios miembros de su gabinete. Taiana comunicó el pedido a Néstor Kirchner. Según informó la Cancillería, Kir-chner lo autorizó inmediatamente.

El pedido de Annan, textualmente, solicitaba “el traslado de personal y autoridades en la región de Medio Oriente en razón del recrudecimiento de la situación en el Líbano y para participar de la Conferencia en Roma que se realizará mañana miércoles (por hoy) para analizar el conflicto de Medio Oriente, junto con representantes de distintos países”. Tras recibir la autorización de Kirchner, Taiana se comunicó con la ministra de Defensa, Nilda Garré, a quien informó del pedido. Luego comenzaron a coordinar la operación militar, que implicaba recorrer 180 kilómetros de ida y otros tantos de vuelta por un corredor aéreo de evacuación que Israel le concedería a las Naciones Unidas por un cierto plazo.

El vuelo del helicóptero hasta Beirut fue supervisado desde Buenos Aires por el Estado Mayor Conjunto, al mando del general Jorge Chevalier. Para la operación se puso en alerta a todos los efectivos de la misión de paz argentina en Chipre, unos 234 miembros que están acantonados sobre una línea de 80 kilómetros entre el enclave de turco de Kokkina y una base ubicada en el oeste de Nicosia, la capital chipriota. El helicóptero partió de la ciudad de Larnaka a las 9.20 de la Argentina (13.20 hora local). Lo tripulaban el vicecomodoro Fernando Simo, el capitán Adrián Longo y el suboficial principal Gustavo Rivarola. La aeronave tiene capacidad para ocho pasajeros: los lugares vacíos estaban reservados al mandatario del Líbano y a los ministros que lo acompañaran.

Tras una hora y media de vuelo sobre el Mediterráneo oriental, ocupado por muchos buques de Israel que mantienen bloqueadas las ciudades costeras del Líbano, la máquina llegó a la costa de Beirut. Como el aeropuerto no estaba operable por los bombardeos, el piloto decidió aterrizar en la zona del puerto. Mientras sobrevolaban la ciudad, los argentinos pudieron comprobar los efectos de la guerra. “Había mucho humo, gente corriendo, destrucción”, diría luego el vicecomodoro Simo en una entrevista telefónica. De 45 años y nacido en Buenos Aires, Simo egresó como aviador militar en 1984. Luego fue destinado a la VII Brigada Aérea de El Palomar. “La operación comenzó a la madrugada, con la planificación de la evacuación, que debía ser inminente por pedido de las Naciones Unidas”, contó cuando todo había terminado.

El helicóptero tuvo que esperar dos horas en el puerto de Beirut. Una vez que llegó al presidente libanés, el abordaje se hizo con rapidez y con algunas medidas de seguridad. Además del mandatario, se subieron dos ministros del gabinete. El regreso comenzó a las 11.10 de Argentina (16.10 hora local) y duró una hora y cuarenta minutos. Para evitar las escalas, la tripulación implementó un sistema de abastecimiento con cuatro tambores de combustible de 200 litros cada uno. El presidente y sus dos funcionarios pusieron un pie sobre Chipre a las 12.50 (17.50 local). Enseguida siguieron viaje por tierra a Nicosia, donde los esperaba un vuelo hacia Roma. En la capital italiana comenzará hoy una ronda de negociaciones para buscar la paz en Medio Oriente. “Quiero destacar el profesionalismo y la disposición de los militares argentinos para cumplir una acción humanitaria”, alabó la ministra de Defensa, Nilda Garré.

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