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Domingo, 1 de septiembre de 2013

LIBROS PRESENTACION DE ECONOMIA A CONTRAMANO. COMO ENTENDER LA ECONOMIA POLITICA EN LA UNIVERSIDAD NACIONAL DE CUYO

La dimensión del poder

En el aula magna de la UNCuyo se desarrolló un panel para dialogar sobre el libro de Alfredo Zaiat, con la presencia del autor. Aquí se publica la exposición de uno de los participantes, la del doctor en Ciencias Sociales Javier Ozollo.

 Por Javier Ozollo *

La profesión de periodista, sumada a su formación académica, hacen que Alfredo Zaiat logre, en Economía a contramano, un texto que hace gala de un lenguaje llano y claro unido a la profundidad teórica y seriedad metodológica.

El texto es un recorrido por los tópicos más comunes de la discusión económicopolítica de la actualidad argentina. Así se analiza, con una mirada crítica, a los propios economistas, particularmente a los de la llamada corriente ortodoxa, como a los economistas mediáticos y los pronosticadores compulsivos que caracterizan los programas políticos de los canales televisivos del país. De la misma manera, se hace un recorrido por los fundamentos de la economía como ciencia. La crítica, a los ideólogos del ajuste y el pronóstico catastrófico, como de la ciencia de la que son sumos sacerdotes, es aguda, sarcástica e incisiva. Zaiat no deja de contrastar las afirmaciones más burdas de estos personajes y su religión, que son tomadas como verdades sagradas, con datos, citas de prestigiosos economistas y con una racionalidad demoledora. El libro repasa los principales temas económicos que preocupan a los argentinos: se aborda la problemática referida a la inestabilidad del dólar, su aumento, su atesoramiento y el análisis que hacen de estas fluctuaciones los economistas. También se ocupa de las estadísticas, la inflación, el poder financiero y la constitución de la burguesía nacional.

Una interpretación del texto puede hacerse –como de cualquier texto– desde varios puntos de vista. Nos tomamos la libertad de analizarlo desde sólo uno: la dimensión del poder.

El autor desarrolla todo el trabajo bajo dos criterios: en primer lugar, que cualquiera puede entender economía. Sólo se necesita un poco de esfuerzo y algunos elementos técnicos indispensables para entender grosso modo los principales problemas que plantea el discurso económico. Si ese discurso es oscuro e ininteligible, la conclusión es simple: nos quieren engañar. En segundo lugar, y como lo adelanta Zaiat desde el subtítulo del libro, se trata de un texto que pretende explicar la economía política. A este último término nos queremos referir.

Lo que Alfredo Zaiat dice y repite con insistencia, desde distintos ángulos y ópticas, es que toda economía es política. Es decir, la economía “cristaliza”, “expresa”, “resume” relaciones de poder. Rescatando a Nicos Poulantzas se podría decir, por un lado, que el poder es la imposición de intereses de determinadas clases sociales y, por otro lado, que la obtención de poder depende de un entramado de relaciones de fuerzas entre estas clases. Economía a contramano resalta –creemos– este aspecto. Desde el primer capítulo se habla, explícita o implícitamente del poder. Cuando prima una interpretación sobre algún aspecto económico, donde la visión es la de “estabilidad permanente de la economía” o de una “economía paradisíaca sin tensiones”, allí, nos hace ver el autor, existe una relación, una puja de fuerzas por el poder. Es decir, esa visión de la necesidad de una economía sin pujas lo que quiere esconder es la relación del poder entre el capital y el trabajo, pues la puja (que siempre existe), cuando es encubierta, cuando no se ve, favorece al capital, mientras que cuando es evidente (paritarias, huelgas, etc.) tensiona hacia el lado del trabajo. Cuando los gurúes de la economía ofrecen esta idea de la estabilidad como espacio de la calma, en realidad a la única inestabilidad que aborrecen es a aquella visible, o sea a la que favorece a las mayorías. Es decir, las relaciones de fuerzas por la imposición del poder no se recrean sólo en el espacio de las relaciones económicas reales, sino también en los discursos (en el espacio ideológico) de los economistas.

Así, el poder se expresa en las subas del dólar en el mercado marginal. Los sectores de poder económico imprimen allí una fuerza terrible en favor de la devaluación abrupta y sus consecuencias. También la forma de expresar las estadísticas de los comerciantes de información (esa obscena colección de datos con escasa rigurosidad técnica y amplia legitimidad mediática) muestran las formas que toman las relaciones de fuerzas que tienen por objeto el poder. ¿Qué más expresivo de las contiendas por el poder que la inflación, entre cuyas causas (no hay una sola, como nos explica el autor) figura la recuperación de ganancias empresarias perdidas en paritarias con el sector del trabajo, mediante la suba compulsiva de precios, en una economía altamente concentrada (monopólica, oligopólica y/o caracterizada) y con aumento constante de la productividad?

Todo ello es explicado con claridad, pero al mismo tiempo criticando la simpleza aparentemente “desideologizada” que las metáforas que el léxico ortodoxo nos muestra como la explicación “llana” de una economía inentendible. Las aparentemente neutras metáforas climáticas (“tsunami”, “catástrofe”), aeronáuticas o navales (“viento de cola”, “piloto de tormentas”), psicologistas (“confianza de los mercados”, “expectativas”), sociologistas (la más común: “El país es como una familia”, para explicar la necesidad moral del “padre” de tomar más deuda para pagar deuda) u organicistas-médicas (“cirugía mayor”, “extirpación”, “el cerebro manda”, bueno..., de éstas ya sabían mucho los fisiócratas), en realidad pretenden no develar o directamente tapar o ocultar cuáles son los intereses verdaderos de los sectores sociales minoritarios y poderosos.

Zaiat nos habla también de poder explícitamente cuando se refiere al poder financiero. Y cómo este poder sostiene a “técnicos” con legitimidad mediática para incorporarlos como agentes “neutrales” en el manejo de las finanzas. La imposición de estos técnicos como agentes objetivos y no comprometidos políticamente en la conducción de la banca pública a través de la muy conocida “autonomía del BCRA” es quizá la prueba irrefutable de ello. Economía a contramano vuelve a remitirnos, finalmente, al tema del poder, cuando en su último capítulo nos refiere la importancia de la constitución de una burguesía nacional que esté a la altura de las circunstancias en un país capitalista de transición bloqueada (Samir Amin).

En síntesis, la permanente incitación que nos hace Alfredo Zaiat a preguntarnos ¿quiénes se benefician?, ¿quiénes pierden?, en general: ¿quiénes?, es la más explícita y descarnada pregunta sobre el poder.

* Doctor en Ciencias Sociales,Universidad Nacional de Cuyo.

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“Desde el primer capítulo se habla, explícita o implícitamente, del poder”, destacó Javier Ozollo.
 
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