futuro

Sábado, 8 de junio de 2002

PAGINA 2 › INGENIERIA: LA CONSTRUCCION DE UN “OMNIBUS URBANO HIBRIDO”

El colectivo que contamina poco y gasta menos

Por Guillermo García *
y Laura Pérez **

Un ómnibus urbano que consuma un 50 por ciento de combustible y contamine sólo un 10 por ciento de lo que contamina es el objetivo que pretende alcanzar el Grupo de Electrónica Aplicada (GEA) de la Universidad Nacional de Río Cuarto (UNRC). El grupo de investigadores y tecnólogos del GEA está desarrollando un “ómnibus con tracción híbrida”, a pesar de los numerosos problemas que supone el desarrollo tecnológico en la Argentina. Además de las citadas ventajas, según lo demuestran algunos antecedentes, los ómnibus urbanos que utilizan esta tecnología tienen costos de operación muy inferiores a los convencionales, lo que los hace técnica y económicamente competitivos.

¿Que es un vehiculo hibrido?
La tecnología de “tracción híbrida” consiste en la utilización simultánea de dos tipos de motores: un pequeño “motor térmico” (de combustión interna) y “motores eléctricos de tracción”. El motor térmico está destinado exclusivamente a accionar un “generador eléctrico”. La energía generada es distribuida, a través de un “gerenciador electrónico de energía”, por un lado hacia un “almacenador de energía” (formado por un banco de baterías y supercapacitores, que almacenan temporariamente la energía eléctrica) y por otro lado hacia los “motores eléctricos de tracción”. Cuando el vehículo necesita máxima potencia para acelerar, toma simultáneamente energía del almacenador y del generador. Esto es lo que permite disminuir el tamaño del motor térmico, consecuentemente su peso y también el consumo de combustible, sin que por ello se deterioren las características de aceleración y velocidad del vehículo.
Cuando un vehículo convencional acelera, consume parte del combustible para convertirlo en energía de movimiento o cinética. Cuando frena, la energía cinética (proporcional al peso del vehículo y al cuadrado de su velocidad) se transforma en calor. En otras palabras, se utiliza parte del combustible para “calefaccionar innecesariamente los frenos”. En el caso de la tecnología híbrida, el vehículo frena con los motores eléctricos, los que en ese momento actúan como generadores, transformando la energía cinética del vehículo en energía eléctrica; a este proceso se lo denomina “frenado regenerativo”. Esta energía eléctrica se almacena temporariamente para su utilización durante la próxima acelerada. Esta es otra manera de economizar energía que brinda esta tecnología.
El prototipo del GEA no necesita embrague ni caja de velocidad, que en los vehículos convencionales exigen costos de mantenimiento. Además, la utilización de un motor eléctrico en cada rueda tractora permite eliminar el diferencial mecánico, lo que a su vez admite un chasis más simple que los convencionales, de piso superbajo sin escalones en toda la extensión del vehículo. Esto también facilita el ascenso y descenso de pasajeros, con más pasajeros en menos tiempo (lo que podría traducirse en un menor costo del pasaje), además de ser más cómodo.
El ómnibus híbrido del GEA contará, en el futuro, con una red digital de supervisión y control, con microchips inteligentes, instalados en diferentes lugares del vehículo, para realizar control de tracción, control de frenado (tipo ABS), control de flujos de energía, control de ingreso y egreso de pasajeros, regulación de temperatura, iluminación, posicionamiento global (GPS) y muchas otras funciones que hoy son tecnológicamente realizables.

Origen del proyecto
El proyecto tiene su origen en el año 1998, cuando el GEA comenzó a colaborar con la empresa Construcciones Metalúrgicas Zanello SA en el desarrollo de un tren diesel eléctrico. Zanello SA llegó a construir un prototipo que incluso circuló experimentalmente. A partir de este proyecto, surgió la idea de desarrollar un ómnibus híbrido. Uno de los primeros logros alcanzados en esta línea de trabajo fue el desarrollo de un nuevo tipo de motor eléctrico de corriente alternada, con imanes permanentes de alta energía y de muy alta densidad de potencia, destinado a tracción eléctrica. Se construyeron varios prototipos que resultaron de interés para empresas extranjeras, a tal punto que varios fueron exportados a Estados Unidos y, posteriormente, ensayados en la Universidad de Tennessee, en Delco Remy, y hasta en la NASA. Desgraciadamente, estos proyectos quedaron inconclusos por la quiebra de la empresa Zanello.
A falta de un chasis especialmente diseñado para implementar el ómnibus híbrido, el GEA utilizó un pequeño camión, originalmente diesel, prestado por la empresa concesionaria de trolebuses de Córdoba. Así fue que, con el objetivo de ensayar diferentes componentes eléctricos y electrónicos sobre un vehículo real, se convirtió al camioncito en un “vehículo eléctrico experimental” que circula silenciosamente por la playa de maniobras del laboratorio del GEA.
Sin lugar a dudas, la transferencia de tecnología, fruto de este proyecto, beneficiaría a industrias de nuestro país, posibilitando la producción de nuevos productos con tecnología de punta y con grandes posibilidades de exportación, lo que significaría generar más trabajo y bienestar.

Llegar a la produccion
A pesar de la quiebra de la empresa originalmente asociada con el proyecto, los investigadores del GEA están obstinados en terminar de construir su prototipo de “Omnibus Urbano Híbrido” para transferir el conocimiento a la industria nacional. Por eso es que se han abocado a la búsqueda de empresas que se interesen en adoptar esta tecnología con el objetivo de llevarla a una etapa de producción.
No se necesita ayuda financiera: el GEA cuenta con un subsidio de $ 750 mil, proveniente de la Anpcyt (Agencia Nacional de Promoción Científica y Tecnológica). Sólo se necesita una o más empresas que estén interesadas en participar en el proyecto y que evalúen el desarrollo tecnológico realizado.
Lamentablemente, de no surgir a la brevedad una empresa capaz de sustituir a la originalmente asociada al proyecto, se perderá el subsidio otorgado y con él la inversión realizada por la sociedad argentina en su conjunto (a través del subsidio), el conocimiento alcanzado por el GEA, además de la posibilidad de generar en el país un emprendimiento industrial con tecnología de punta desarrollada localmente.


* Doctor en Ingeniería, director del GEA, profesor de la Facultad de Ingeniería de la Universidad Nacional de Río Cuarto e investigador del Conicet.
** Licenciada en Matemática, integrante del GEA, profesional de Apoyo del Conicet.

Ver: http://www.unrc.edu.ar/

Compartir: 

Twitter
 

 
FUTURO
 indice

Logo de Página/12

© 2000-2019 www.pagina12.com.ar | República Argentina | Política de privacidad | Todos los Derechos Reservados

Sitio desarrollado con software libre GNU/Linux.