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Viernes, 25 de agosto de 2006

RESCATES

El museo que faltaba

Impulsado desde el movimiento de mujeres, que tiene en la Librería de las Mujeres un centro de reunión e intercambio, el Museo de las Mujeres abrió una primera muestra que rescata no sólo a las ilustres, sino a todas las que hicieron y hacen la historia, desde lo público y desde lo privado.

 Por Veronica Engler

Luego de dormir durante diecisiete años, el Museo de la Mujer despertó del letargo. En pleno centro porteño, en la Librería de las Mujeres, se inauguró esta propuesta inédita en América latina y con unos pocos antecedentes en el mundo.

Graciela Tejero Coni –bisnieta de Gabriela Laperrière de Coni, una de las primeras defensoras en la Argentina de los derechos de la mujer, a principios del siglo XX– propuso el proyecto en el año 1989 durante el breve lapso en el que integró la Dirección de Museos de la por entonces Municipalidad de Buenos Aires.

Pero cuando el gobierno de la “revolución productiva” empezó a mostrar la hilacha –indultos y envío de tropas a Irak mediante– Tejero Coni decidió abrirse y el proyecto del Museo de la Mujer quedó sin auspicios en ámbitos oficiales y durmiendo en su biblioteca, hasta que comenzó a trabajar con otras feministas. Desde entonces, estableció contacto con integrantes de los distintos museos específicos que se abrieron en el mundo: en Alemania, Italia, Estados Unidos, Inglaterra y Senegal.

“Ahora el proyecto toma cuerpo desde el movimiento de mujeres”, cuenta Tejero Coni, profesora de historia de la Universidad de Luján. “La idea no es juntar piezas en desuso para ponerlas en un lugar con luces bajas y olor a naftalina, sino que haya un ida y vuelta entre el pasado y el presente –aclara–, que sea un instrumento de organización y de rescate de la memoria para la lucha actual.”

Después de conseguir la personería jurídica para funcionar como museo, las mujeres decidieron iniciar las gestiones para lograr la cesión de un inmueble por parte del gobierno de la ciudad, algo que todavía se está tramitando y espera tratamiento parlamentario. Mientras tanto, la Librería de las Mujeres alberga esta muestra inaugural y la organización se sostiene con el trabajo y el aporte económico de sus socias activas, entre las que se encuentran la antropóloga Mónica Tarducci, la artista plástica Diana Dowek y la feminista Ilse Fuskova. Además, entre sus socias adherentes y asesoras están la socióloga Susana Torrado, la investigadora y autora del Diccionario de Mujeres Lily Sosa de Newton y las especialistas en género y educación Lucy Collado y Graciela Morgade. También cuenta con socias honorarias como la historiadora estadounidense Marysa Navarro (biógrafa de Eva Perón); la española Reyna Pastor, historiadora y madrina de las Jornadas Nacionales de Historia de las Mujeres que se realizan en la Argentina desde 1990, y Marianne Pitzen (de Alemania), directora del primer Museo de la Mujer en el mundo.

“Nosotras nos planteamos un trabajo de tres o cuatro años, en vistas al bicentenario de la Revolución de Mayo, que coincide con el centenario del primer Congreso Femenino Internacional, que se hizo en mayo de 1910. Incluso hay posibilidades de hacer un segundo congreso”, se entusiasma. “Pusimos una vitrina que rescata esto del bicentenario, contamos con las medallas recordatorias de las patricias argentinas que se acuñaron en 1910, entre las que está Juana Azurduy, que es nuestra heroína predilecta.”Aquel congreso primigenio al que se refiere Tejero Coni tuvo la impronta del feminismo de la “primera ola” en el que preponderaban las posiciones anarquistas y socialistas y en el que las europeas jugaron un rol fundamental. En uno de los paneles de fotos del museo –cedidos por el Archivo General de la Nación– se puede ver a la doctora Julieta Lanteri Renshaw, una de las creadoras del Partido Feminista Nacional, cuando se acerca a una mesa de sufragio rodeada por hombres que la miran de soslayo y burlonamente mientras ella intenta averiguar la cantidad de votos que había obtenido su partido en las elecciones de diputados del 7 marzo de 1920. Era la primera vez que las mujeres, a modo de ensayo, emitían su voto. Todavía faltaban veintisiete años para que las seguidoras de Evita salieran a la calle encolumnadas bajo una enorme pancarta que rezaba: “La mujer debe y puede votar”.

“La idea es plantear todo aquello que tenga que ver con el trabajo de las mujeres y con la organización del movimiento obrero, porque la mayoría de los sindicatos que hoy están funcionando tuvieron una fuerte participación femenina en sus orígenes. Esta recuperación nos sirve hoy que, entre otras cosas, hemos perdido tantos derechos laborales”, reconoce.

Además de las tareas de investigación y difusión, parte de las actividades del museo se centrarán en la búsqueda de material museológico específico. “Desde que empezamos a contar el proyecto mucha gente nos llamó diciendo que tenía cosas, o sea que el patrimonio está surgiendo sin necesidad de realizar una adquisición”, cuenta Tejero Coni. Con esas donaciones espontáneas fue tomando forma la sección “Vida Cotidiana”, en la que se puede ver, por ejemplo, un velo de sombrero, un tarjetero de carey y un joyero de madera tallada, objetos que cuentan algo sobre los días de las damas de cierta alcurnia de principios del siglo pasado. Pero también hay otros utensilios, más ligados a las tareas domésticas, como morteros, bordados y molinillos de café. “Entendemos que la historia que tenemos que reconstruir desde el museo no es sólo la de las mujeres excepcionales sino la de las mujeres en su conjunto. Por otra parte, la idea no es que sea un museo porteño sino federal, que exprese las distintas etnias y realidades de la Argentina, y que las muestras puedan ser itinerantes.”

El abanico de propuestas se abre sin prisa pero sin pausa. Poco a poco se irán incorporando al museo la historia de lucha de las maestras cuyanas, el arte de las copleras salteñas y las técnicas de las randeras de Tucumán –que traman encajes con hilo– y de las tejedoras de los Valles Calchaquíes. Esos vestigios, esas imágenes y esos relatos ya tienen un espacio en donde aunarse. Allí, las mujeres de ayer y de hoy, seguramente, tendrán mucho para contarse.

La muestra inaugural del Museo de la Mujer se puede ver en la Librería de las Mujeres (Hipólito Yrigoyen 1536, subsuelo, Cap. Fed.) de lunes a viernes de 10 a 20 hasta el 11 de septiembre.

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Imagen: Jorge Larrosa
 
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