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Viernes, 1 de junio de 2012

CINE

Iluminando la zona oscura

Se estrenó la película de Milagros Mumenthaler, una chance para revisar la línea que une este film con otros filmados por mujeres y que representan lo mejor del cine argentino.

 Por Marina Yuszczuk

Llegó por fin a la cartelera porteña Abrir puertas y ventanas, la ópera primera de Milagros Mumenthaler que para muchos podrá ser una novedad, pero que viene con toda una carrera detrás (incluido el premio a mejor película en el Festival de Locarno, en Suiza, y los Astor de Oro a mejor película y mejor dirección en el último Festival de Mar del Plata).

Abrir puertas y ventanas cuenta una historia íntima, la de tres hermanas que quedan solas en una casa donde ahora falta la abuela que las crió, y que buscan al tanteo maneras posibles, intuitivas, de salir o quedarse en esa casa. De quedarse, pero a condición de transformarla. Marina, Sofía y Violeta (María Canale, Martina Juncadella y Ailín Salas, quien por estos días interpreta a la paciente más joven de Diego Peretti en la serie En terapia de la Televisión Pública) deambulan por la única locación de la película con una abulia veraniega que va cediendo poco a poco, a medida que encuentran o se inventan modos de ocupar un espacio que deben disputarles a la propia casa, al recuerdo de la abuela ausente, a las hermanas. Por eso la idea de familia que se plantea tiene que ver menos con la armonía que con la lucha, una lucha que se lleva adelante con el cuerpo antes que con la palabra: en Abrir puertas y ventanas, las chicas cogen, el sexo se vive incluso por momentos como un modo de conquistar el lugar propio desde la transgresión de la idea de “hogar”, y la hermana que no coge se desnuda, porque el erotismo y el autoerotismo también aparecen como modos de buscarse.

En este sentido, hay una línea muy suave que conecta –a pesar de las variaciones estilísticas– esta película con Diletante (2008), donde Kris Niklison presta la cámara para mostrar el mundo de su madre, Bela Jordán, que en su vejez habita una casa alejada a orillas del río Paraná, arma rompecabezas, sigue las noticias divertida y se calza unos pantalones para ir a hacer mandados montada en su cortadora de pasto. Diletante también pone en escena el modo particular de habitar un espacio labrado por una mujer, como Rompecabezas (2009), de Natalia Smirnoff. Allí es María del Carmen, la ama de casa interpretada por una delicadísima María Onetto, la que trata de buscarse un lugar en una casa tomada por hombres –hijos y marido– que la quieren, pero apenas le conceden –cuándo no– la cocina. María del Carmen se vuelve aficionada a los rompecabezas y por medio de ese hobby sale de la casa, conoce gente, incluso coge con otro alguna vez, para volver finalmente a la casa, pero transformada.

Más dócil, más tímida, hasta culposa –o mejor dicho, inculpada–, Julieta (Erica Rivas) es la protagonista de Por tu culpa (2010) de Anahí Berneri, y la película la registra en una noche en que ganarse un espacio en la propia casa –un lugarcito para estudiar– hace que el hijo se accidente en un momento de distracción, y todos terminen en un hospital donde la madre se convierte en sospechosa de no cuidar al hijo como corresponde, incluso de pegarle. Por ninguna razón, sólo porque parece que Julieta viviera en una sociedad donde las madres están siendo permanentemente vigiladas. No se trata de que el ámbito doméstico sea patrimonio exclusivo de cineastas mujeres, pero lo cierto es que se puede leer, en todas estas obras pensadas como conjunto, un relato que es el de las mujeres disputando, ganándose un espacio en esa microsociedad tan permeable al exterior que es cualquier hogar, un relato que hace juego de espejos con el lugar que ocupan estas directoras en el cine argentino más reciente. Después de todo, no porque se centre en una casa de la que casi nunca se sale, como sucede en Abrir puertas y ventanas, una película remite únicamente al mundo hogareño y privado. Se sabe que en el cine las paredes son especialmente frágiles y cualquier casa se abre, literalmente hablando, a toda clase de metáforas que remitan a mundos más amplios.

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