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Viernes, 19 de julio de 2013

CINE

Yo aborto, todxs hablamos

Una película relata, a partir de siete historias de vida y de la propia voz de la directora, Carolina Reynoso, la experiencia de la interrupción del embarazo a lo largo y a lo ancho del país.

 Por Luciana Peker

“Tengo cinco hijos, no quería saber de tener más hijos. Cuando me enteré de que estaba embarazada no sabía qué hacer, me agarró una desesperación, me puse a llorar, era casi un río de lágrimas: quería estudiar, trabajar, estaba podrida de estar en mi casa”, cuenta Verónica López, una ama de casa y murguera de 29 años que se hizo un aborto con misoprostol, en la película documental Yo aborto. Tú abortas. Todxs callamos.

La directora del film es Carolina Reynoso. Su imagen está al comienzo de la película y arranca con una potente primera persona: “Soy una mujer que decidió decidir sobre su propio cuerpo” no confiesa sino que reivindica.

Pero su experiencia no es un lapso, es una postura que atraviesa toda la trama a través de los diálogos de las entrevistas, desde cuánto dinero tuvo que pagar para deshacerse de un embarazo no deseado, hasta consolar la angustia de una de las mujeres con las que dialoga en busca de una radiografía federal de las consecuencias de la clandestinidad del aborto en la Argentina. El puntapié inicial es justamente hacer de siete historias de vida diversas y reales, de distintas clases sociales, un documento inexorable sobre la realidad de una práctica todavía difícil pero que también teje nuevas solidaridades entre mujeres. Otro de los propósitos de Carolina Reynoso es desterrar mitos que se van escribiendo en un pizarrón imaginario en la pantalla y deshaciendo a través de argumentaciones de especialistas. Por ejemplo, que la interrupción del embarazo es un trauma. “El trauma es el embarazo involuntario”, diferencia la psicoanalista Martha Rosenberg.

El film, con producción de Santiago Nacif, se preestrenó en mayo en el festival Mujeres en Foco, en la Biblioteca del Congreso de la Nación. Pero la máxima aspiración de esta producción que abarcó a una parte del país con subsidio del Incaa es que se pueda estrenar, para todo público, en el circuito comercial.

La motivación de Carolina está en su propia historia, desde donde ahora puede contar una historia colectiva: “Hace unos años elegí interrumpir un embarazo. ¿Las causas? Puedo dar miles, mi corta edad, los proyectos, el trabajo... Pero creo que lo más claro es que en el momento de enterarme de que estaba embarazada sólo repetía llorando ‘No puedo’. Mi situación económica me permitió realizarme el aborto de manera relativamente segura. Relativamente, porque yo no sabía si ese señor que me anestesió era anestesista, porque tampoco sabía si el otro señor que me realizó el aborto y que decía ser médico, realmente lo era, porque no sabía lo que me iban a hacer, porque varixs médicxs me negaron información tanto antes como luego del aborto”, enumera.

Junto a ella, una de las protagonistas de la película es Ruth Guzmán Dávalos, una fotógrafa boliviana que vive en Buenos Aires y que se siente una privilegiada porque pertenece a la clase media de su país. Sin embargo, sintió la vergüenza de una práctica que tuvo que esconder. “Mi mamá no quería que mi hermano se enterara y le dijimos que estaba mal del estómago. Eso te hace sentir que estás haciendo algo malo”, repiensa, desde el delta bonaerense.

También habla desde Alta Gracia y los arroyos de Córdoba la ex diputada Cecilia “Checha” Merchan. Lejos de la militante segura, Cecilia se recuerda apenas en su segunda relación sexual cuando quedó embarazada y no podía imaginarse ni abortando ni siendo madre. Fue ahí cuando Cecilia casi pierde el útero; estuvo cerca de la muerte, fue rechazada en un hospital público y tuvo que ser internada en un sanatorio privado con otro diagnóstico, en una mentira que le salvó la vida. “El ejemplo que a mí me marcó a fuego es que la hija de una mujer que yo alfabetizaba se murió en el momento en que yo me salvaba”, diferencia.

“Creo que decir ‘Yo aborté’ nos empodera, ya que dejamos de ocultar una práctica que las mujeres practicamos desde siempre, para pasar a reivindicarla como una decisión autónoma sobre nuestro cuerpo –remarca Carolina–. En su momento viví el aborto como una carga, hoy lo pude resignificar como una de las primeras decisiones autónomas que tomé respecto de mi vida y mi cuerpo.”

Más información: facebook.com/yoaborto yoabortotuabortastodxscallamos.blogspot.com [email protected]

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