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Lunes, 22 de mayo de 2006

FúTBOL › JON URIARTE, ENTRENADOR DE LA SELECCION

“El nivel medio es muchísimo más alto que en nuestra época”

Ex miembro de la generación que logró la medalla de bronce en el Mundial ’82 y en los Juegos Olímpicos ’88, el flamante DT de la Selección de vóleibol apuesta por el grupo, que asegura que es mejor que el que él integró.

 Por Adrián De Benedictis

El seleccionado argentino de vóley busca cambiar su imagen. Para ello, el nuevo director técnico, Jon Uriarte, inició un nuevo ciclo. A los 44 años, el ex integrante de la Selección entre 1981 y 1992, y quien consiguiera dos medallas de bronce (Mundial 1982 y Juegos Olímpicos 1988), tendrá su oportunidad en el conjunto nacional. Después de su experiencia en Australia y Brasil, Uriarte debutará hoy en un encuentro amistoso ante España, en Chaco, con la ilusión de llegar a la cima al final del camino.

–¿Estabas ansioso por ocupar este lugar?

–Personalmente, había evolucionado. Siempre con un profundo deseo de que alguna vez me pasara, pero con una decisión fuerte de que no iba a basar la realización de mi carrera en llegar a este lugar. Si eso acontecía por una serie de circunstancias, sería fantástico. Si no, que mi realización profesional no dependiera de ese logro.

–¿Sentís que te llega en el momento ideal de tu carrera?

–Hasta ahora, probablemente sea en el mejor momento, sobre todo por la suma de situaciones. Haber podido realizar un proceso en mi país, haber tenido la posibilidad de dirigir un seleccionado (Australia) en el extranjero, y la experiencia de Brasil, hacen que hoy sea un entrenador mucho más experto que hace cinco o diez años. Llego a esta situación con más instrumentos.

–Después de algunos años en el exterior, ¿cómo encontraste el vóleibol argentino?

–Primero yo tengo una banalización muy grande de la Liga Argentina, como conquista del vóleibol argentino, o como el alto rendimiento interno. Esa era una expresión que carecía en este deporte, o sea 12 clubes que se dedican profesionalmente todo el año en trabajar exclusivamente en vóley. Entonces hay un fenómeno muy interesante que si uno compara esta primera concentración argentina con una concentración de 25 años atrás. El nivel medio del grupo es muchísimo más alto de lo que era el nivel medio de un grupo en aquella época. Cuando nosotros empezamos, podías tener tres o cuatro jugadores de mucho potencial, a lo mejor alguno mayor que al de ahora, pero la media del grupo a nivel técnico era muy baja. Si yo comenzara en ese piso, es un mérito muy grande del movimiento interno.

–¿Sentís que ahora hay más conciencia de lo que significa ser profesional?

–Yo tengo muy en carne el tema de “se trabaja con lo que tenemos”, y eso está bueno. Entonces estoy contento con lo que tenemos. El grupo está trabajando con mucho compromiso y eso me entusiasma mucho. Sin duda nos van a faltar otras cosas, pero está esa condición básica fundamental que alimenta el entusiasmo.

–Y justamente, ¿qué es lo primero que le reclamás al jugador?

–Uno da por sentado que los jugadores, cuando aceptan una convocatoria de Argentina, tienen la decisión de venir a dejar todo. Como cada uno de nosotros. Entonces yo no reclamo eso, todos saben que, desde el momento que están acá, decidieron venir a eso. Desde ese punto de partida, mi rol es tratar de usar lo que puedo saber de vóley para organizar esa decisión, que es lo que necesitamos para crecer. El grupo ha consolidado rápidamente esta misión de que venimos a dejar todo. Ahora estamos trabajando en las áreas donde hay que colocar toda esa energía.

–¿Tu idea de trabajo básica apunta a buscar resultados?

–En el alto rendimiento el resultado es inevitable. Al final es el parámetro principal, más allá de que a uno a veces le pueda parecer injusto. Uno no puede escapar a eso.

–¿Sentís presión por eso?

–Como el verso borgeano, la presión va a existir si nosotros reconocemos que existe. Como nosotros no la vamos a reconocer, no va a existir. Queremos expresar lo mejor que tenemos en este equipo, y probablemente del conjunto de esas expresiones van a salir cosas muy buenas.

–¿Dónde ubicarías el vóley argentino en el contexto mundial?

–Lo ubicaría más o menos en el contexto que ha estado siempre la Argentina. En un equipo que se tiene que preparar para dar en partidos clave el 120 por ciento, y a partir de ahí conseguir un resultado excelente. Básicamente, ésa es la historia que ha sabido construir la Selección Argentina, y espero que podamos continuar en esta etapa. No nos sobra nada, y desde ese concepto necesitamos prepararnos para dar lo mejor en momentos clave. Tal vez, en algún momento, como producto de un proceso, volvamos a tener la oportunidad de estar en un podio. La medalla en Seúl ’88 fue producto de eso, de perseverar en una idea y dar lo mejor en el momento indicado.

–Dentro de la Selección, se criticó mucho el marketing que tuvieron algunos jugadores. ¿Vos vas a controlar ese punto?

–Lo que vamos a proponer en cada área es cómo estamos enfocados en la esencia de nuestra ocupación. La Selección Argentina es un lugar donde estamos representando a un país y, por lo tanto, nuestras acciones individuales tienen que estar coordinadas en función de eso. No puede ser que ninguna situación personal esté por arriba de algo tan importante como representar a un país. Y en función de eso se tomarán las decisiones correspondientes.

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Jon Uriarte sueña con recuperar el prestigio perdido.
Imagen: FLORENCIA DANIEL
 
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