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Lunes, 18 de noviembre de 2013

FUTBOL › OLIMPO LO VENCIO EN EL MONUMENTAL Y YA LLEVA SIETE PARTIDOS SIN GANAR

Harto de perder, River reventó de furia

Los hinchas despidieron al equipo con gritos e insultos tras la pobre demostración en un momento caótico. Simeone había abierto la cuenta, pero los goles de Pérez Guedes, Furios y Vega enterraron el entusiasmo y reavivaron la ira.

 Por Adrián De Benedictis

Los argumentos para la ira son muchos. El equipo volvió a perder y hace siete partidos que no puede ganar. De los últimos cuatro encuentros como local, perdió tres y empató uno. En esas siete presentaciones apenas convirtió dos goles. La ubicación en la tabla es el 15º puesto. El rival que lo venció ayer, Olimpo, se encuentra en puestos de descenso. Al técnico Ramón Díaz le aprobaron la renovación de su contrato por dos años con un aumento considerable en su sueldo y en el de sus colaboradores. Las incorporaciones que arribaron en este semestre lo hicieron como estrellas rutilantes y brillan por su ausencia. Pero, por sobre todo, el nivel de juego continúa siendo muy bajo, y la historia de River anda a los tumbos por el fútbol argentino.

Por todo eso la gente volvió a explotar ayer en el estadio Monumental, y pidió la partida de muchos y la reflexión de todos para que se dieran cuenta a quién estaban representando. Encima, el clima político se calienta considerablemente por las elecciones del mes que viene, y las alianzas parecen ser más por conveniencia que por ideales compartidos.

Para colmo, la interna de la barra brava amenaza con recrudecer la violencia, y ayer se vio a la hinchada oficial en la tribuna Sívori, y a la disidente en la popular Centenario, generando momentos de tensión y un intento de enfrentamiento durante el entretiempo.

“Que se vayan todos...”, un canto que se instaló como bandera en este país, resonó nuevamente por Núñez. Y ni siquiera el propio entrenador, venerado por todos los de River, está exento de esta realidad. No alcanza tampoco con los nombres (Cavenaghi, D’Alessandro) que comenzaron a mencionarse para que lleguen el año próximo, ya que la furia que envuelve al escenario al final del partido se asemeja a un volcán.

Sin juego, sin espíritu y sin amor propio. River dejó esa sensación ante los bahienses, que consiguieron su tercera victoria en el certamen, luego de las obtenidas ante Boca y Vélez. Esa fue la mayor preocupación que se llevaron los hinchas, y apenas el chico Kranevitter fue el único que recibió un tibio reconocimiento.

El gol de Simeone a los ocho minutos sirvió para encender una luz que lentamente se fue apagando para dejar todo a oscuras. Pérez Guedes marcó la igualdad en el final del primer tiempo, y todo se dio vuelta más tarde, cuando Furios, de cabeza, y Vega, con un tiro libre, dieron vuelta el resultado ante un rival que se mostraba abatido y sin fuerzas para poder reaccionar. River sólo tuvo algunos avances más en el segundo tiempo, como lo más destacable.

El futuro no es alentador, si se tiene en cuenta que no habrá una gran renovación en el plantel. Mientras tanto, River transita en tierras movedizas por factores varios, y no aparece nadie como para poder vislumbrar algo diferente. Los éxitos y los festejos se alejaron hace rato de Figueroa Alcorta y Udaondo.


Estadio: River.

Arbitro: Carlos Maglio.

Goles: 8 m, Simeone (R); 43 m, Pérez Guedes (O); 64 m, Furios (O); 78 m, Vega (O).

Cambios: 46 m, Menseguez (4) por Fabbro (R); 59 m, Mora (5) por Simeone (R); 71 m, O. Ferreyra por Ledesma (R) y Gaona Lugo por Lugüercio (O); 76 m, Vega por Pérez Guedes (O); 82 m, Rosales por Cerutti (O).

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La bronca de todos los hinchas de River luego de otra presentación para el olvido del equipo de Ramón Díaz.
Imagen: Télam
 
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