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Lunes, 3 de diciembre de 2007

CONTRATAPA › CABRERO, DEL TERROR A LA FELICIDAD EN 90 MINUTOS

Ramón del miedo

La película de terror tuvo final feliz. “A los 60 años, le di una alegría a mi barrio, a la gente que vive a la vuelta de mi casa”, resumió Ramón Cabrero, el DT de Lanús que sentía pánico de tener que ir a definir el título del Apertura a la Bombonera. “Con esta victoria tengo mi carrera cumplida”, dijo el técnico tras el empate. “Perder hubiera sido una desilusión demasiado grande, pero nunca un fracaso porque la peleamos y este éxito total demuestra que apostar al trabajo de juveniles es lo que vale hoy en el fútbol.”

Nacido en Santander, España, hace 60 años, Cabrero jugó en Lanús entre 1965 y 1971, y continuó su carrera como futbolista en Newell’s y en los españoles Atlético Madrid, Elche y Mallorca, para luego regresar a la Argentina. Cabrero sólo tenía cuatro años cuando su familia dejó Heras, su ciudad natal, para radicarse en la Argentina, y aunque pasó poco tiempo en España, aún mantiene esa nacionalidad.

“Los recuerdos que tengo son de cuando jugué en el Atlético Madrid. Incluso ahí tuve la oportunidad de conocer a mis familiares. Y hasta me tocó el servicio militar, en Vitoria”, cuenta Cabrero.

Tras varios años como entrenador de las inferiores de Lanús, Cabrero debió asumir la dirección técnica del plantel de Primera, hace dos temporadas, en reemplazo de Néstor Gorosito, en la parte final del Apertura 2005.

Todo parecía indicar que lo suyo iba a ser un interinato, pero los buenos resultados que consiguió en los últimos partidos de ese certamen y su conocimiento de buena parte de los juveniles que integrarían el plantel principal, le valieron el apoyo de los dirigentes, pese a su falta de experiencia como DT en Primera.

El subcampeonato alcanzado en el Apertura 2006, detrás de Boca, significó otro punto de apoyo para el trabajo de Cabrero, que decidió redoblar la apuesta y armar buena parte del equipo con los jóvenes con los que había trabajado, entre los que se destacaban Agustín Pelletieri, Diego Valeri y Lautaro Acosta, titulares indiscutidos del equipo campeón.

“Cuando empezamos la campaña, el objetivo era llegar a los 30 o 32 puntos, pero luego comprendimos que ese objetivo era poco y nos convertimos en los candidatos. Este Lanús es la consecuencia de un trabajo de largo plazo”, señaló, a la hora de explicar las razones de esta consagración.

“Lo mío es sencillo. Si jugamos un partido en el que nos superan ampliamente, lo digo. Si no, les mentiría a mis jugadores cuando nos juntamos en la práctica. No hay otra vuelta que darle”, dice sobre su estilo como conductor.

“Yo trato de que mis equipos jueguen lo mejor posible”, agregó Cabrero, el DT con más tiempo de permanencia en el cargo entre los conductores de los 20 equipos que disputaron el torneo. Una película larga la de Cabrero. Aunque el final fuera de terror, merecía ser feliz.

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