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Lunes, 18 de abril de 2005

DeTorpes

Perdieron el juicio:

Boca le ganó un juicio por el derecho de uso de su nombre como marca a Editorial Atlántida, por la publicación de posters y discos compactos en 1998 que incluían las palabras/marcas Boca Juniors, Boca, Boquita, y la utilización de símbolos, emblemas y combinaciones de los colores azul y amarillo. Con este antecedente, Detorpes propone algunos cambios para dejar de alimentar esta nueva industria del juicio.
- Que los herederos de Manuel Puig cambien el nombre de Boquitas pintadas por Truchitas pintadas.
- Que el torneo de tenis de Florida deje de llamarse Boca Ratón y desde ahora se llame Jeta Ratón.
- Que el poema “La Boca”, de Miguel Hernández, se llame “La sanguchera”.
- Que Gustavo Cerati cambie el nombre de su disco Bocanada por Tarascón.
- Que Julio Bocca cambie su apellido por otro que lo acomode (no se permite Ri-
ver...).
- Que la calle Quintino Bocayuva pase a llamarse, por lo menos, “Campionino Bocayuva”.
- Y, por último, que Aníbal Ibarra se abstenga de hacerle juicio a Mauricio Macri, en nombre de la Ciudad de Buenos Aires, por utilizar el nombre del barrio porteño para sus intereses políticos.

Insectos:

Marcelo Salas sumó una nueva razón para estar ausente. Resulta que sufrió “una picadura de insecto” (por lo que no pudo jugar contra Newell’s el domingo anterior). Mucho se discutió sobre la veracidad del hecho, hasta que River lo confirmó con un parte médico. Pero Detorpes no se quedó con eso y fue por más, realizó su propia investigación y pudo determinar que efectivamente fue picado por una araña, que sería pariente de la avispa de Carlos Menem y que no pudo ser muerta a chancletazos porque el Matador, vaya ironía, temió lastimarse en el intento. Esta picadura permitió también clarificar algunos puntos sobre el rendimiento del delantero chileno: ahora parece que su dificultad para levantar las piernas o su lentitud para definir no tiene que ver con los años sino con la falta de control sobre sus nuevas y arácnidas habilidades, similares a las del reportero gráfico Peter Parker. De dónde salió esa araña, es otra incógnita. ¿Marcelo Gallardo? Quizás. Aunque más probable es que haya sido un insecto anidado en las telarañas de los botines de Salas. ¿Qué fue primero, la telaraña o la picadura? Imposible saberlo mientras no se resuelva la vieja cuestión del huevo y las gallinas.

ANTIRRACISMO.

No aclares que oscurece:

“Qué vamos a ser racistas... Acá en Quilmes tenemos a un jugador de ‘piel morena’ como Champeta Velázquez y lo tratamos como si fuera un argentino más” (Marcelo Pontiroli, arquero de Quilmes).

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