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Domingo, 14 de agosto de 2005

LIBRO CHICHE

Canción decidida

Libros para los más chicos

Por Sandra Comino

Canción decidida es un poema de David Wapner que comienza exactamente así: “Todos los días/ apenas salga el sol/ saldré a la calle/ a gritarle al mundo/ que soy feliz/ que la vida es bella/ y que en su homenaje/ me pondré a bailar”. La presentación del personaje es a través de la canción que sólo dice qué hará o piensa hacer. La descripción y revelación de quien habla está dada por la imagen.

En las estrofas siguientes, la voz posterga el hecho de salir, formula hacerlo más tarde, cada vez con más énfasis; sin embargo, lo prometido queda inconcluso. Si se leen los primeros versos podría pensarse en una persona que desea irse a la calle. No obstante, si se observa la imagen, ese alguien es un personaje indefinido que podría tratarse de un “animalito”, por ejemplo. Hay elementos que remiten de manera directa a lo urbano, en segundo plano, en la primera imagen, pero es allí, en el afuera y a partir de la segunda lámina, que Cristian Turdera, el ilustrador, se toma todos los permisos para contradecir la poesía y su “decir” pasa a un mundo imaginario, en el cual la calle se transforma en un paisaje poblado de árboles, puentes y flores, en tonos pasteles: un universo casi onírico.

La capacidad evocadora de la ilustración concede al lector sensaciones placenteras al cruzar la poesía de los dos lenguajes. Se pueden leer los dibujos separados de las palabras y por momentos se produce un diálogo entre lo escrito, que apela a lo urbano y a una persona, y la ilustración que se centraliza en un lugar donde predomina la naturaleza (podría tratarse de una plaza) y en un personaje indistinto. El tono lírico de la ilustración tiene una fuerza que crece hacia el paisaje final, de la misma manera en que aumenta la pasión en el poema. La posibilidad de desplegar el libro no sólo permite acompañar esta progresión sino que admite la lectura circular: volver a empezar.

Palabra e imagen pueden dar la sensación de ser opuestos, pero el fuelle termina integrando todo, incluso al lector que tiene la posibilidad de ir y volver a su antojo, por el texto que se alimenta de lo visual. La técnica utilizada por Turdera es con fibra sobre papel y coloreado digital. Se pueden apreciar las texturas sólo desde lo visual y no al tacto, gracias a las transparencias, los efectos de luz y los fondos. Este detalle enriquece la lectura de la representación que provoca una sensación de quietud, tranquilizadora y, simultáneamente, de mucha vida.

El formato del libro es pequeño y tiene un estuche que insinúa un tesoro por descubrir. La colección Fuelle tiene otros títulos como Restorán (Bianki), Tump, Tump (Elenio Pico), Toto y Rey (Gusti) y Paraíso viviente (Mario Varela-Cintia Vietto), entre otros. Todos editados por Pequeño Editor, sin encasillar la edad del destinatario; esto permite recomendar el libro para todas las edades.

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