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Sábado, 16 de mayo de 2009

Españoles y arquitectos

El gobierno porteño ya firmó el convenio para que la Agencia Española de Cooperación Internacional para el Desarrollo reciba en uso el viejo edificio del Padelai, en San Telmo. Salvado por los pelos de la demolición –el entonces jefe de Gobierno Aníbal Ibarra fue en persona a arrancar la destrucción, creyendo que eso es cultura–, el edificio será la nueva sede del Centro Cultural de España en Buenos Aires. Esta cesión fue polémica, con sectores que pidieron que el Padelai fuera un centro cultural, pero de la ciudad, o un espacio para los vecinos. El edificio, sin embargo, resulta excesivo en tamaño para estos usos y los españoles generosamente aceptaron hacer la inversión necesaria para sacarlo del colapso, restaurarlo como pieza patrimonial y activarlo como un lugar vivo en el barrio. La experiencia del centro cultural local y de otros en la región indica que la sede tendrá espacios para la producción porteña y para los vecinos de San Telmo.

Además de participar en la firma del convenio, el viernes de la semana pasada, la Subsecretaría de Cultura presentó en estos días un proyecto interesante ante el CAAP, el Consejo Asesor de Asuntos Patrimoniales. Sucede que la subsecretaría, a cargo de Josefina Delgado, se encontró con obras de arquitectos fundamentales de nuestro patrimonio como Francisco Gianotti, Alfredo Massüe y Estanislao Pirovano que no tenían ninguna protección. El proyecto es para que el CAAP derive el tema a la Legislatura para su catalogación.

El italiano Gianotti (1881-1967) se ganó un lugar en nuestro corazón por haber creado la Confitería del Molino (en 1915) y la Galería Güemes (en 1916). Esas piezas están más que protegidas, pero ahora se busca catalogar dos inmuebles en Lavalle 1515 y Montevideo 604.

El francés Massüe (1860-1923) se instaló en Buenos Aires a los 30 años y se dedicó al art nouveau. Buena parte de su obra porteña fue demolida y el proyecto busca evitarles ese destino a sus edificios en Tucumán 1325, Combate de los Pozos 247 y Almirante Brown 1027.

Pirovano es el único porteño del lote. Nació en Buenos Aires en 1890, estudió nada menos que en Escocia y Francia, y volvió fascinado con un estilo raro por acá, el neogótico. Hizo piezas hispanistas y hasta algo de academicismo a la francesa y ahora se busca proteger sus edificios en O’Higgins 2215 y Miguel Cané 3024.

La subsecretaría está estudiando seguir esta buena idea con edificios menos conocidos de Andrés Kalnay, Eduardo Le Monnier, Julián García Núñez, Juan Kronfuss y Oscar Ranzenhofer. Además, están pensando en propuestas temáticas, como proteger edificios neo Tudor de la ciudad.

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