Jue 15.11.2007
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CIERRA EL MUNDIAL DE IMPROVISACION

Match Point

› Por Sebastian Ackerman

Tras los mundiales de rugby en Francia, donde Los Pumas lograron el tercer puesto, y el de fútbol gay jugado aquí y ganado por Los Dogos, otro mundial está en su recta final y con participación criolla: el Mundial de Improvisación en español, que comenzó el jueves pasado y finaliza el domingo. Participan, además, equipos de España, Colombia, Ecuador y Brasil, con matches “amistosos” entre Chile y Uruguay. Ricardo Behrens, director de la Liga Profesional de Improvisación (LPI), organizadora del evento, le dice al NO: “El match es un evento deportivo, con improvisaciones que pueden durar de 30 segundos a diez minutos, casi siempre humorístico. Es muy vertiginoso. Es un partido, pero también match tiene la acepción de ‘encuentro’. Hay dos equipos, un árbitro que cobra faltas realmente, un reglamento internacional que permite que se juegue en distintos países... es como el fútbol”, compara.

Los equipos participantes fueron seleccionados por la LPI, para que estuvieran en el Mundial los “mejores de cada país”, explica Behrens. Con un formato de todos contra todos, en cada fecha hay dos partidos y el público vota cuál es el equipo ganador. Los dos primeros jugarán la final el domingo. “Lo interesante del Match es que permite el intercambio dentro del escenario —afirma—. Muchas veces, cuando hay un festival de teatro, el intercambio es dentro de talleres o viendo el espectáculo del otro.” En cambio, la impro permite “el intercambio en la escena y conocer al otro improvisando, que es la mejor forma de conocer a alguien. Al no conocerlo, hay que agudizar más la escucha, realizar un esfuerzo por comprenderlo, porque aparece muy fuerte lo cultural.”

En encuentros de este tipo es donde se puede ver cómo se trabaja el estilo en otros países, adivinar una forma de vida detrás de la presentación en el escenario. “Tiene mucho que ver con la idiosincrasia de cada país. Nosotros tenemos como un mayor desenfado, una mayor frescura, para resolver el día a día. Cada país, a pesar de que el juego es el mismo —insisto con la comparación con el fútbol—, es bien diferente”, sostiene Behrens, y el colombiano Juan Botero, representante de su país en el Mundial, generaliza la situación: “La capacidad de improvisar y de actuar es innata en el ser humano, lo hacemos a diario en cada uno de nuestros quehaceres: el vendedor, el taxista, el policía... Lo hacen sin advertirlo, esto es en la vida normal, pero al llevarlo al escenario es necesario desarrollar algunos sentidos como la escucha, la observación, la capacidad de reacción.”

A pesar del formato de competencia que tiene el evento, los distintos equipos prefieren señalar el carácter cooperativo del Match de Improvisación. Hugo Avilés, del equipo ecuatoriano, afirma que “en la competencia que se establece en los formatos deportivos una de las mejores consignas para disfrutar el juego es dejar que la competición sólo forme parte de la estructura del espectáculo, y que el público sea quien viva y desarrolle la competencia en el momento de votar por uno u otro equipo”, y Marcio Ballas, representante de Brasil, confiesa: “Es mucho mejor perder y tener un buen espectáculo a ganar y tener un día mediano”.

Además del estilo match, durante el Mundial se presentaron espectáculos en otros formatos como Improluchas y El Círculo, variantes del teatro de improvisación. Botero explica que “el teatro de improvisación es considerado como los X’s Games de la actuación. Un espectáculo de impro, a diferencia de una obra de teatro, no tiene un texto memorizado por los actores, ni preparación escénica de parte del director; sin embargo, tiene un orden claro: un inicio, desarrollo y final”. Behrens insiste en señalar que los que hacen improvisación “no somos improvisados, somos improvisadores no improvisados. Tiene una técnica, un trabajo, mucho entrenamiento atrás, no es ir y hacerlo. Y en el caso del Match, reglas”.

¿Cómo se “ensaya” el teatro de improvisación? La definición, según los actores-jugadores, es “entrenando”. “Porque no se puede ensayar algo que va ser creado después... —dice Ballas—. Entonces se entrenan los principios, las técnicas, para estar pronto al momento del espectáculo, donde la verdadera creación va pasar delante de los ojos del público”, y Avilés sostiene que “todo improvisador sabe que su preparación es un entrenamiento más que un ensayo, que es una preparación en la que la recurrencia sobre ciertos elementos para procurar un mayor control de los mismos. En cambio, en impro, uno no puede ensayar el resultado pues no se conoce con anticipación qué se va a decir, o qué personaje se va a representar, entonces la responsabilidad de lo interpretativo recae en desarrollar las herramientas que lo lleven a adquirir mayores destrezas para improvisar, como la capacidad de escucha, la habilidad narrativa, la pertinencia, la aceptación”.

* Toda la información en www.lpimatch.com

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