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Jueves, 20 de diciembre de 2007

DISCO INTERNACIONAL: IN RAINBOWS DE RADIOHEAD, NEON BIBLE DE ARCADE FIRE Y ECHOES, SILENT, PATIENCE & GRACE DE FOO FIGHTERS

Tres son multitudes

 Por Daniel Jiménez

1° In Rainbows Radiohead: 5 votos
1° Neon Bible Arcade Fire: 5 votos
1° Echoes, Silent, Patience & Grace Foo Fighters: 5 votos

Si uno tiene en cuenta que la industria musical edita en la Argentina más de cien discos al año de rock internacional –y otro tanto de rock nacional–, elegir aquellos que más se han destacado es una tarea ingrata y un tanto molesta. En esta nueva y al mismo tiempo tradicional encuesta del NO en busca de los mejores de 2007, cientodieciseis músicos pusieron su sufragio en la urna para definir una categoría que, en esta edición, trajo una sorpresa: el podio no fue para un solo artista, sino que estuvo compartido. En esta ocasión fueron tres discos –y tres bandas– totalmente disímiles entre sí los que se llevaron el galardón con cinco votos cada uno: Arcade Fire por el magnífico Neon Bible, Radiohead por su regreso triunfal con In Rainbows, y los cada día más sólidos Foo Fighters, por esa resaca de lujo de In Your Honor llamada Echoes, Silent, Patience & Grace.

Quizá el caso más llamativo sea el de Arcade Fire. Porque estos cinco ratones de biblioteca de Montreal que habían sorprendido con su debut, tiraron al demonio la teoría del segundo disco mediocre y entregaron una inspirada obra de arquitectura pop, crítica y un tanto cínica, que enamora y genera adicción. Canciones épicas concebidas en una iglesia abandonada en los suburbios, grandilocuentes y poderosas, que podrían haber sido clásicos antes de ser compuestas. Océano de por medio, la reaparición de los muchachos de Tom Yorke a cuatro años de Hail to the Thief hizo que todos estuvieran otra vez hablando de última gran banda salida de Inglaterra. In Rainbows sintetiza perfectamente el alma de canción del grupo, que a la vez se encuentra inmersa en una atmósfera abstracta que recubre la música del quinteto desde el período post computadoras. Una verdadera joya en tercera dimensión donde cada track parecería estar producido por David Cronenberg y no por Nigel Goodrich, responsable directo del sonido de Radiohead.

En un año donde los buenos discos de rock internacional fueron un bien escaso y la industria del entretenimiento musical aún no logró concebir un nuevo “rockamerican idol”, Dave Grohol demostró que se puede envejecer con elegancia. Porque dar a luz un álbum doble (mitad eléctrico y mitad acústico), salir a presentarlo en estadios de Europa y Estados Unidos durante meses, viajar de un lado al otro del mundo y dar cientos de entrevistas, no es suficiente para apagar el fuego de Foo Fighters.

Echo, Silent, Patience & Grace alcanza a la banda en el mejor –y más prolífico– momento de su carrera. Y no es casualidad que el ex baterista de Nirvana sea el padre de la criatura. Crooner descontracturado, Grohol hace todo bien: compone, canta, toca la guitarra, produce, actúa y, encima, le pone onda (sin olvidar que el hombre estuvo detrás de los parches de Queens of the Stone Age). El séptimo trabajo del cuarteto tiene en su alquimia tres factores que, sin son bien interpretados, son sinónimo de éxito: creatividad, fuerza y sentido comercial. Las canciones de Foo Fighters pueden romper los rankings y aun así no dejan de estar hechas con precisión suiza y ser un perfecto un balance entre nervio y emotividad. Cualidades que se desprenden de uno de los pocos grandes artistas que le quedan al rock yanqui: Dave Grohol.

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