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Jueves, 10 de enero de 2008

¡EL SURF INSTRUMENTAL EXISTE!

Culto a la reverberancia

Los Kahunas fueron muy bien tratados por los músicos en la reciente encuesta de fin de año del NO (en la que El Mamut de Massacre se llevó el disco del año). Descubrimos por qué tuvo tantas menciones una banda sin letras.

 Por Cristian Vitale

Otro reverberante encuentro connnnn... lossss Kaaaahunas. Leído en voz alta, el título del segundo disco de Los Kahunas suena así. Por el tipo de fuente y el tamaño de las palabras, parece estar diseñado para un presentador –bizarro– de festivales con aires de kermesse. El packaging –dato aliado– es austero: un cartón que se despliega en tres partes, sin necesidad de agregar un librito con letras, simplemente porque no las tienen. En el exterior aparecen ellos con sus típicos trajes celeste oscuro, camisa blanca, corbata azul y el bombo de la batería en el medio, con nombre incluido (bien ‘60 la cosa); el título de las catorce piezas (casi todas en inglés) y los créditos: Big Papu, Alexis B, Antonio Carlos y Damián Baldi, más los invitados: Chizzo (sí, el de La Renga), Sr. Flavio, Luis Taboada y Ricardo Harbek. En el interior, otra foto del grupo, pero por separado (similar a la del primer disco de Los Shakers), otra vez el bombo y el bloque al que queríamos llegar: los agradecimientos. La lista es interminable: toda la gente de La Renga + Marcelo Pocavida + Walas y Massacre + Expulsados + Mal Momento + Katarro Vandálico + Satan Dealers + The Tormentos + She Devils + un sinfín de músicos, periodistas, fabricantes de instrumentos y amigos = los quiere todo el mundo. Desde el rock barrial hasta las huestes punk, el mestizaje y los nostálgicos del pop sixtie. Todos. O muchos, bah. Alexis B, el de los tambores, lo explica mejor: “Esto viene de una onda personal y un contacto de hace muchos años. Por lo general, todas personas con gran gusto por el género, ya que el surf instrumental es nada más y nada menos un derivado del rock & roll, con determinadas características. Por otro lado, es un honor tener invitados-amigos de esa talla y poder realizar ciertas rarezas”.

Lo de rareza es relativo, y tal vez tenga que ver con la subjetividad estética del grupo. En general, el sonido del todo es compacto. Conceptual. Homogéneo. Jamás escapa de los parámetros del surf instrumental. Puede haber un poquito más de potencia (California Kustom, Daredevil), o melodías entretenidas (Candy Smile), o baladas dulzonas (Beeper than the Sea), pero todo bajo un mismo manto. Incluso Heads Up, el tema en que participa Chizzo, lleva el ritmo de las olas californianas en cada nota. “Con Gustavo Napoli –aclara Alexis, entonces– hay casi diez años de trato y es un gran amante de la cultura Kustom y las motos; de Wild Angels, The Hellcats, Link Wray, Davie Allan, gente a la que nosotros somos muy aficionados también.”

–Es muy gracioso que se presenten como cuatro “abnegados defensores” de la reverberancia, el trémolo y el fuzz. ¿Por dónde pasa esa “abnegación”?

–Esto surge del real compromiso y respeto que tenemos por el género, desde la estética (utilización de trajes, tuxedos/smokings, etc.) hasta los instrumentos característicos del género, las coreografías y así. Digo: si bien tenemos muchas influencias de las bandas tradicionales del género, tratamos de tener nuestra propia interpretación y matiz de sonido. No tributamos, ni queremos ser una copia de equis banda.

–Hay versiones de Astronauts, Eddie and The Showmen, Shadows o Ventures, pero sí: la mayoría son composiciones propias. ¿Hay un camino hecho con el género surf en la Argentina o tienen que abrir la selva a machetazos?

–Podemos decir que sí. Hay bandas que existieron en la Argentina en los años ‘60: Los 4 Planetas, algunas cosas de Horacio Malvicino (guitarrista con enormes participaciones en varios proyectos), Los Iracundos en su faceta instrumental. Después, viniendo hacia los ‘80 y ‘90, los Winconones, Los Ultrasonoros. Y hoy está The Tormentos, banda amigota con la que hacemos un evento anual de música puramente instrumental: la Surf Party de la que ya realizamos cuatro ediciones y tocaron Danny Amis (Los Straijakets), Wallas y Pipo Cipolatti. También hay otras bandas que se dedican al surf: Los Vulcanos, Abisal, Beach Breakers –¡unos pibes con menos de 20 años!– o Le Funders.

La trayectoria de Los Kahunas es breve, pero intensa. Se formó en 2003, cuando Alexis trabó intenciones garageras con Big Papu (guitarrista). Al año siguiente se sumó Antonio Carlos (el otro guitarrista) y debutaron en vivo con buena aceptación. Tanta, que en 2005 llegaron el disco debut (El fantástico sonido surf & hot-rod de Los Kahunas), los amigos, los primeros fans, el reconocimiento de la crítica y el contrato con No Fun Records –discográfica independiente instalada en Detroit– que determinó la edición del segundo disco en EE.UU., incluida en un catálogo del palo junto a Forgotten Boys, The Defectors y Restos Fósiles. “Todos somos amantes de diversos géneros: surf, garage, rockabilly, pop-dark, new wave y por supuesto el heavy metal. Además, hay pasiones personales dentro de lo deportivo por el skate y el surf, pero sólo en algunos, porque el deporte nunca fue lo mío”, se ríe el baterista.

–¿Por qué Los Kahunas?

–Surgió por dos vertientes: una por una tribu de sacerdotes de Hawai, y otra porque se trata de un adjetivo calificativo con el cual honran a un veterano profesional en su profesión. Por eso, grandes surfistas se llaman “David Kahuna” y así. Hay un detalle más moderno: en la película Pulp Fiction piden la hamburguesa “Big Kahuna”.

–¿Siempre tocan de saco y corbata?

–Siempre. Bah, en realidad antes era tuxedo smoking con moño y también tenemos un vestuario con camisas Hot Rod de manga corta. Como fuere, acá volvemos a lo de la abnegación... ¡te morís de calor!

* Los Kahunas tocan el 12 de enero en las Fiestas Clandestinas (Sarmiento 777) y después se van de gira por la Patagonia (24/1 en Comodoro Rivadavia, 25/1 en Playa Unión de Rawson, 26/1 en Puerto Pirámides y 27/1 en Puerto Madryn).

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