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Jueves, 7 de febrero de 2008

LOS BLOGS INFLUYEN EN LAS SERIES DE TV

Perdidos en el ciberespacio

Una manera diferente de consumir las series televisivas norteamericanas viene acompañada de una forma distinta de escribir los guiones. La blogósfera –siempre atenta, participativa y a veces un tanto intolerante– influye en los guiones de Lost, Heroes, 24 y Prison Break. Un hecho inédito en la historia catódica, justo cuando los guionistas están en pie de guerra y amenazan con demorar los estrenos y las entregas de premios.

 Por Federico Lisica

Antes sucedía así: por “la tele” se enseñaban algunos avances del capítulo siguiente, o el estreno. Nada que no se haya emitido antes: explosiones; alguna sonrisa –marca establecida del personaje principal–; el gesto adusto del malo de ocasión; acaso una chica, un perro o un chimpancé como acompañantes, y el héroe atrapado en una situación de vida o muerte. En realidad, una suerte de intriga piadosa, la única, ya que, indefectiblemente, saldría ileso. Luego vendrían los títulos, con una tremenda cortina musical (sin saxo, eso quedaba para las comedias familiares) y el programa comenzaba. En una hora, el episodio de la brigada, los titanes con bigote reglamentario, el camionero u hombres capaces de hacer volar una estación militar con una birome, terminaba. A la semana se retomaría el rito: a la misma hora y por el mismo canal. Sólo quedaba el comentario obligado con amigos. Ese era el modelo a seguir para toda serie de aventuras.

Ese es el lugar que ahora ocupan Lost, Heroes, 24, Prison Break, programas que reinstalaron un tipo de ficción ubicuo y complejo, propio de la televisión del siglo XXI. Y si entre un momento y otro parece mediar una dimensión, será porque algo sucedió en el trabajo de los guionistas, en el negocio televisivo, y en la forma en la que se consumen, analizan y comentan esos mismos shows. Internet se ha vuelto una maquinaria indispensable y potenciadora de la nueva TV de ficción, con blogs, webs y foros dedicados a estudiar con pasión de cirujano cada entrega, diagnosticar psicológicamente los personajes, crear universos paralelos; esos sites que a la vez visitan –o al menos eso alegan– los propios creadores de los shows. Sumemos el componente de la digitalización que vía download (sí, bueno, también existe el DVD) trastruecan el modelo en que se ve una serie, sin grillas televisivas regulando el ocio. ¿O no es tan así? El NO reunió a guionistas locales, fans y creadores de foros para descuartizar las claves de “eso”, que llegó para reinventar (o acaso refrescar) la ficción televisiva, justo cuando los guionistas se levantan en andas por los derechos derivados de sus trabajos.

Una buena idea a repetir (y repetir)

Si se les pregunta a Kreimen y Cariluz, al mando del foro Lost Argentina, explicar el suceso de estas series es bastante simple: “Hay varios factores, pero todas tienen un guión muy fuerte y una historia bien contada, con personajes reales con defectos y virtudes. Y esto mismo facilita la identificación con ellos”. Del lado de los guionistas, esa certeza se vuelve pregunta. “No me queda bien claro por qué gustan tanto”, advierte Santiago Calori, parte del equipo autoral de LaLola. “Pongamos Heroes. Hace diez años sólo la hubieran visto los mismos nerds que seguían Star Trek. Lost es más entendible, igual que Prison Break. Son bien de suspenso. Acaso Heroes funciona como una drama en el que todos sufren. Y es entendible porque está basada directamente en los comics, en donde todo superhéroe debe tolerar su poder. Y si funcionan tan bien es porque las leen los nerds a los que durante toda la secundaria los tiraron por la escalera: ‘Un día voy a tener este superpoder y me vengo’. Lo que une a todas estas series es una idea de continuidad dramática muy fuerte.” Axel Kutchevasky, periodista y guionista, pone paños fríos a la cuestión del fenómeno atribuido a estas series. “Hay una cosa cíclica en la TV americana. Las sitcoms ya vivieron su furor, hay un par exitosas y nada más; ya pasó la moda de series de gente que investiga, abre cadáveres tipo CSI; y llegó el momentum de las historias sobre un grupo de personas con un vínculo en común y que no lo saben. Y está la cuestión de la premisa a resolver por capítulo, que se une a una premisa mayor cuando se termine la serie. Es un universo apocalíptico, pero a la vez de integrados porque están todos juntos.”

Ahí reside una de las claves: la aparición de personajes a piacere. Lo que para Kutchevasky es un problema, ya que se puede caer en el síndrome Poochie (personaje visto en un solo capítulo de Los Simpson). Es más: para Calori, la amplia gama de estereotipos vuelve al avión de Lost “un Benetton con todas las razas y tipos juntos”. Aunque coincide con Kutchevasky en que el buen timming de la intriga es lo que deviene en adicción de los seguidores. Para Hernán Ferreirós, hombre ligado a los libretos de Damián Szifrón y Jorge Guinzburg, el suceso de estas series puede ser leído en relación con “la pérdida de intensidad e inventiva” de su hermano mayor.

“El cine norteamericano industrial perdió, porque esta paralizado por presupuestos demasiado grandes y porque deja que el marketing termine dirigiendo películas. A partir del éxito de las producciones en HBO como Los Soprano, los estudios de TV abierta descubrieron que dar contenido premium era un negocio y empezaron a hacer series con los atributos del buen cine. De hecho, se disputan y le ganan público. Hace 25 años era impensable que alguien prefiriera ver un VHS con el último capítulo de Galactica Astronave de Combate, antes que El imperio contraataca. Hoy, la secuencia de títulos de la nueva versión de Battlestar Galactica, que es una de las series más subvaloradas de la TV actual, tiene más ideas que las tres ‘precuelas’ de Star Wars.”

Elencos múltiples, tramas complejas con vericuetos que se pierden y luego se vuelven fundamentales; metamensajes a toda la imaginería pop, desde la literatura, la filosofía, la música, los comics; la utilización central de recursos narrativos (como los flashbacks y flashforwards en Lost y Heroes); los puntos en común entre las series son muchos; de hecho, para Ferreirós se llega a un nivel en el que se vuelven casi tan importantes como la trama a contar. “En 24 no importa si es un virus letal, una bomba atómica o un magnicidio, todo es un ticking clock. Lost no se trata de unos náufragos en una isla, se trata de un misterio que no para de crecer. Esta vuelta a lo básico de ambas series es interesante porque, como todo regreso o búsqueda de una ‘simplicidad’ inicial, señala el agotamiento de una forma de narrar. Me parece que toda nueva serie innovadora de los próximos años va a tener algo de Lost o de 24.”

Evolución natural

En una reciente entrevista al Chicago Tribune, Damon Lindelof (co-creador de Lost junto a J.J. Abrams y Jeffrey Lieber) señaló que la serie mejoró gracias a la interacción con los seguidores dispersos en foros y webs; pero aquí no estamos en algo parecido a Snakes on a Plane, película que pateó el tablero cuando su guionista Josh Friedman alentó desde su blog a que los internautas le den ideas; el resultado fue uno de los films más pochocleros e idiotas (a conciencia) de la historia. Si bien Lost va liberando algunos trailers con nuevas maquinaciones, situó a Hugo Reyes como un blogger estrella, y en algunos capítulos echan por tierra con las teorías conspicuas (¿están muertos?, ¿fueron abducidos por un OVNI?) y preguntas molestas (¿por qué “Hurley” no baja de peso?), el ida y vuelta llega hasta ahí.

“Buscamos armar una comunidad para intercambiar teorías e interpretaciones de la serie. Lo bueno de Lost es que estimula la creatividad del espectador, adentrándolo en la historia y obligándolo a idear hipótesis y ponerlas a prueba. Nosotros buscamos información constantemente. Y más que deducciones, lo nuestro es un metódico trabajo de investigación. Aun así, varias veces la pifiamos, no hay que creer todo lo que uno lee en Internet”, advierten desde el foro Lost Argentina. Y creen que la influencia de los fans es ínfima. Los guionistas consultados son terminantes. “Pueden tener foros, chatear con los fans o escuchar sugerencias, pero apenas como un juego o como un disparador de otras ideas”, destaca Ferreirós. Y Kutchevasky sentencia: “La verdad la tiene siempre el estudio. Aunque es muy interesante todo lo que se genera como universo paralelo de reflexión. Hay una ficción hecha por fans que complementa la visión oficial, la historia oficial, cosa que ya sucedía con Star Trek.” Calori piensa del mismo modo: “Creo que funciona más en el post que en la mente del guionista. En Estados Unidos laburan con un nivel de adelanto que se hace poco posible influir, aunque la importancia de la web se percibe más en esa suerte de evolución natural, en el que permite a la gente bajarse los programas, comentarlos, leer información, la cultura del spoiler (el dato que devela) que ya existía antes, pero ahora tiene nombre. Todo esto, creo, vuelve menos culposo consumir esta suerte de telenovelas. No voy a ver María de nadie, pero veo Lost, lo comento en el trabajo o en el colegio, y está bien”.

Chau Grilla

Existe una solución, bastante simple, a la mayor conspiración surgida de los cráneos de los guionistas de Lost: en medio de una larga sesión de domingo darle stop al capítulo justo cuando esté por la mitad, así se pierde la necesidad de contemplar el final boquiabierto y uno puede irse a dormir a las 2 AM tranquilo. Para Calori, ver varios capítulos de Lost en un fin de semana es lo más parecido a disfrutar de una película muy larga, aunque Kutchevasky observa que de ese mismo modo es cuando se advierten “las repeticiones, los huecos, las puntos flojos”.

Si ya no se necesita estar sentado frente a la TV para seguir la serie favorita, surge una pregunta: ¿cuánto se ve afectada la industria de la TV? “La huelga actual de guionistas en Hollywood es, justamente, sobre cómo afecta al negocio televisivo que los contenidos generados para la televisión se ven en muchos otros formatos”, aporta Ferreirós. “Me parece que, en efecto, en los últimos años, y el fanatismo por Lost tuvo que ver con esto, cambió el modo de ‘ver televisión’, que ya no significa frente al aparato ‘a la misma ahora, por el mismo canal’. Hoy el contenido televisivo, gracias al DVD, a Youtube, al mp4 es ‘on demand’. Desde luego, esto cambia las nociones de audiencia, de horario marginal y de rating, como demuestra Peter Capusotto y sus videos, cuando apenas mide un cuarto de lo que marcan programas competidores de los que nunca oímos hablar.”

Aunque remarca que hasta que estos nuevos formatos se vuelvan autónomos de la TV hace falta tiempo, y bastante capital. Para Kutchevasky, las plataformas de TV, Internet y DVD conviven. “De algún modo se complementan”, analiza. “Es muy similar al cine, el estreno lo querés ver, pero después te podés comprar la película. Y con respecto al download, yo soy de esos a los que les gusta la cajita y ver todas las boludeces con las que vienen. Acaso lo más importante de Heroes, Lost, y demás, es que nos desafían desde el lugar pasivo del espectador. Nos llevan a pensar un universo paralelo de lo que acaso mucha gente en realidad es, personas casi sin deseo sexual.”

La isla (Maciel)

No era enigmático sino un rumor descarado. Por la web aún pueden encontrarse algunos artículos sobre la posibilidad de filmar una versión argentina de Lost, tal como hiciera Pol-ka con Amas de casa desesperadas.

Calori piensa en cómo sería posible llevar el modo de realización norteamericana en estas tierras: “Pondrían a Francella a improvisar en la isla. Es imposible. Es que toda serie yanqui le da mucha importancia al guión. Acá quien actúa es lo más importante, y si el personaje funciona es ‘gracias a la tarea del actor’. Vos ves Lost y nadie es protagonista realmente, son varias historias que van en paralelo. Si Heroes se hiciera en nuestra televisión, dirían: ‘Dale, ponelo más al chino que rinde más’”. Ferreirós piensa muy similar. “Acá, más que para complacer a los seguidores, los libros se cambian para complacer a productores o figuras. Suele haber tan poca valoración del trabajo de los guionistas que no es raro escuchar a las figuras decir que los personajes son creación propia y que después de interpretarlos un tiempo los conocen tanto que dejan de leer los libros y sienten que tiene total libertad para improvisar. Y si fracasa el programa, invariablemente es culpa del libro.” Si parece imposible imitar el modelo, ¿hubo alguno que pudo acercarse al culto masivo? “Los Simuladores –apura Kutchevasky–. Hasta el día de hoy, la gente tiene el ringtone, en cada repetición se encuentran más vueltas del guión.” En sus palabras logró ser un “watercooler show”. O sea, que se hable del programa al otro día de ser emitido en el trabajo junto al bidón de agua.

ADN televisivo

Más allá del mix de géneros (y subgéneros) que series como Lost, Heroes, 24, Prison Break ostentan (drama, suspenso, ciencia ficción, aventuras, thriller, escape carcelario); el “culto” (espécimen propiamente cinematográfico), lo “masivo” (término que con el arribo de la TV adquiere nuevos tintes) y “cultura blogger” + “redes sociales”, estos tres componentes unidos tal vez estén dando origen a un nuevo tipo de espacio catódico en el que el televidente deje de ser simplemente eso. Los guionistas dan señales de donde buscar su ADN. “Me parece que los antecedentes de Lost o 24 tendrían que ser las rupturas con una forma anquilosada y una vuelta a la esencia, pero tamizada por una sensibilidad o percepción nueva, contemporánea. Lo que hace 24 con las series de acción es comparable a lo que hizo James Cameron en Terminator o Aliens: redujo el cine de acción a una persecución continua y lo inventó de nuevo, usando el tipo de percepción de los videojuegos de acción que eran nuevos en ese momento y que a su vez se reconvirtieron por su influencia. Hoy son apenas buenas películas, porque todo el cine de acción fue en esa dirección. Pero el efecto al verlas en el momento del estreno era de películas todo–clímax, que no bajaban nunca, tal como es hoy 24”, aporta Ferreirós.

Kutchevasky da su parte: “Lost y Heroes son herederas directas del melodrama de intriga. Creo que hay que buscar antecedentes en lo que las historietas de la Marvel viene haciendo desde hace un tiempo. Y en cuanto a lo televiso, creo que desde Dallas o Dinastía que no se manejaba esta serialidad directa, pero pensado en la lógica de aventuras. Es como si la dialéctica de un género pasara a otro. Aunque también interviene algo del azar. Y fijate que cada vez que hay humo en la selva es como una respuesta rápida a una sin salida”.

¿Cuándo las dan?

Heroes: la segunda temporada comenzó el viernes 18 de enero y va los viernes por Universal Channel a las 21.

Lost: se da los lunes 21 por AXN. La cuarta temporada arranca el 3 de marzo en la Argentina.

Prison Break: sale los martes a las 22 hs por FX. La tercera temporada estrena el 26 de febrero .

24: la séptima temporada se encuentra en stand by por la huelga de guionistas que afecta a todo Hollywood. Si el conflicto se resuelve, debería salir en algún momento del año por Fox.

Los capítulos (viejos y nuevos) pueden bajarse de www.seriesyonkies.com

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