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Jueves, 13 de diciembre de 2012

SIMóN FUGA HABLA SOBRE EL CIRCUITO DE LA NOCHE

“Es un sistema perverso”

Hacen funk instrumental, jazz, música sin pretensión, pero desde un costado experimental lanzaron su disco After Chabán hace un año y ya tuvo ocho mil descargas vía web.

 Por Brian Majlin

Es jueves y hacen dos mil grados. Buenos Aires se derrite bajo los pies y, en la histórica esquina de Imperio, “los changos” se juntan a tomar una cerveza. Se hacen las mismas bromas de siempre. Tienen los mismos gestos de siempre. Y comparten por un segundo ese código propio de los amigos del barrio que muestran sus chistes y los explican.

Los changos hacen funk instrumental, jazz, música sin pretensión, a partir de “amistad” y los malos momentos de cada uno, pero en ese costado experimental lanzaron su disco After Chabán hace un año y ya tuvo 8 mil descargas vía web. Lo grabaron en ocho horas de corrido, “para ser espontáneos”, y lo filmaron con cinco cámaras. Un año después pusieron una página para juntar guita (crowfunding) en www.idea.me y sacar el DVD Gordo paradoja del agite. Lo lograron con creces: 20 días antes de la fecha límite consiguieron el total de los 9101 pesos que precisaban. La intriga que despierta Simón Fuga se esparce por la web: por Facebook o Twitter. @elalesi es uno de los que toca y tiene poco más de 6 mil seguidores en Twitter, además de trabajar en Gente sexy, un programa de la Rock and Pop. Dejaron de ser sólo el grupo de amigos íntimos tocando para ellos, en una llamativa mezcla entre masivos y ocultos. O bien, masivos de la web.

—¿Cómo se llevan con la exposición?

Alexis Valido (batería): —Todo esto es muy loco, nosotros nunca hicimos prensa, ni esperamos ni buscamos esto. Mandamos mails, Twitter, Facebook y el que quiera venir, que venga.

Jeremías Lentini (guitarra): —Se fue dando un crecimiento muy inesperado, porque es música experimental; es una locura porque la propuesta es más cerrada que abierta.

—Tienen un mensaje encriptado e instrumental. ¿Qué buscan?

J.L.: —Que cada canción suene de forma distinta y pegue por otro lado.

A.V.: —Ni siquiera nos planteamos si había que tener cantante o no. Capaz si alguno cantara, todavía. Pero así nos ahorramos los egos del líder.

Juan Mayorano (bajo): —Además, después de lo que dijo Spinetta, no hay más nada para decir. Mejor que hable la música.

A los tres changos los completan Fernando Vergara (otra guitarra) y el multifacético Carlos Gronstein. Además del disco grabaron un Lado B con una zapada de 20 minutos ininterrumpidos, “porque sobró tiempo de grabación”. Es difícil explicarlos, la idea es que haya mutaciones dentro de una estructura. Son anarquistas experimentales del caos. Radowitskistas de Simón, y de la fuga.

Hablan de fútbol para graficar cada escena de la vida. Todo está referenciado con una pelota, con la rutina de ir a la cancha. Hablan de un Central-Vélez en el ‘93 como si fuese el último fin de semana. De cómo Bonano atajó todo y ahí nomás Alexis salta con su definición: “Yo soy el arquero, paso desapercibido, pero si me mando un moco es gol”. Y tienen una rareza: sus medios son fines. Tocan por tocar, y el resultado llega por la improvisación organizada. Son menottistas de la vida.

—¿Hay una búsqueda de subsistencia o es sólo un pasatiempo?

A.V.: —Ir al supermercado con Simón Fuga me haría feliz.

J.L.: —Llegamos antes que los dueños de los boliches, armamos todo, aun sin ganar dinero somos absolutamente profesionales. Y sólo respondo a mis amigos.

J.M.: —Tiene que ver con la vorágine de las bandas previas. Ese plan, esa zanahoria que perseguíamos, de lo que íbamos a lograr y nunca llegaba.

—¿Y si aparece una compañía?

A.V.: —Salvo que sea como Blue Note con (John) Coltrane, que le decía “armame algo” y vía libre, pero no va a pasar. Ahora no hace falta... en la radio veo que los discos están de posavasos.

—Ahí entra en juego Internet.

A.V.: —Todo nuestro laburo y exposición es por eso.

—¿Y se puede trascender las 200 o 400 personas que tienen las infinitas bandas de Internet?

A.V.: —Hoy nadie corta entradas y por eso existen los festivales, así que tener nuestros 200 seguidores es bastante. Si metés 400 sos una banda exitosísima.

J.L.: —El problema es que no hay donde tocar para mil. Desde Cemento que no hay más lugares...

—¿Por eso el nombre del disco? After Chabán...

J.M.: —Sí, es una humorada, pero también explica todo. Hay una orfandad enorme de cosas. Podés estar a favor o en contra de él, pero había una movida, el Parakultural, Cemento.

—¿Lo reivindican?

A.V.: —Sí, porque es el tipo que más hizo por la cultura de los ‘80 en adelante. Sin jugar con el dolor de la gente, más allá de todo el circo, hoy no hay lugares para tocar y en los que se defienda al artista. En Cemento nadie te pedía un peso. Ahora te forrean.

J.M.: —Además pasó a ser un estacionamiento, es todo un símbolo. Hoy los shows tienen que entrar y salir a determinada hora, es un fast food de música. Y actúan cómo si te hicieran un favor.

—Pero no reivindican que haya una puerta de emergencia cerrada.

J.L.: —Reivindicamos la situación cultural que creó, no los lugares sin puerta de emergencia.

A.V.: —Hoy en día sigue habiendo coimas y lugares sin habilitación. Hubo una gran pantomima, pero fue un chivo expiatorio.

J.M.: —Es un sistema perverso y hoy las bandas se bancan forreadas por 10 años y se resienten, y forrean a las otras. A nosotros no nos veo en eso porque seguimos tocando entre amigos. Y si no podemos tocar, ensayamos el domingo y nos cagamos de risa.

—¿Se imaginan creciendo más?

A.V.: —No me imagino siendo una banda que llene estadios. Me encantaría igual, porque es un manifiesto tocar música instrumental, haciendo lo que se nos canta.

No parecen pedir mucho más que un momento a la semana para tocar. Para juntarse, como hacían antes de Simón Fuga. Dicen que estaba todo mal, que “esto” es terapéutico. “Yo empecé a tocar y Central se fue a la B, me quería morir”, explica Alexis. Cada uno venía de sus duelos o separaciones. Y de correr la coneja.

J.L.: —Veníamos todos de querer ser Lady Gaga y es imposible. Nos sacamos la presión y se da esto que es genuino. Es Colombia metiendo cinco goles en la cancha de River.

A.V.: —Claro, nunca te vamos a poner dos líneas de 4. Vamos a tocar y a disfrutar. Respetamos las cosas como eran antes. Crecer de a poco. Te lo juro por las nenas, que son lo más sagrado.

La cita futbolera no tiene desperdicio. Reaparece a cada rato. Los changos se quedan tomando cerveza y repasando partidos viejos. De música casi no hablan.

* Simón Fuga toca el 17 de diciembre a las 20.45 en Fusión Bar (Florida 328, CABA).

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Imagen: Cecilia Salas
 
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