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Jueves, 3 de abril de 2014

FILHOS NUESTROS, EL SUB SUPLEMENTO MUNDIALISTA

Vírgenes de copas

En exclusiva para el NO, Bilardo rodea el mito de la promesa inconclusa a la Virgen de Copacabana antes de México ’86.

 Por Mariano Verrina

Sara Vega vive al lado de la cancha de Pueblo Nuevo. A más de dos mil metros de altura, en pleno corazón de Tilcara, fue el punto elegido por la Selección argentina para aclimatarse y llegar en condiciones al Mundial de México 1986. El pueblo estaba revolucionado. El club era una fiesta y los jugadores que luego ganarían la Copa del Mundo disfrutaban del contacto diario con los lugareños. En ese ida y vuelta que hoy resultaría imposible, Sara recibió un extraño pedido de Carlos Salvador Bilardo.

“Los jugadores tenían el día libre y me preguntaron a dónde podían ir. No había nada, ni un cíber. Pero en enero se jugaban unas olimpíadas veraniegas y esa noche justo hacían un baile de disfraces, así que les dije que fueran. Cuando Bilardo se enteró me dijo que también quería ir”, le relata al NO. Y recuerda aquel diálogo con marca registrada del Doctor.

–Tengo que ir para controlarlos pero, ¿cómo hago para que no me vean?

–Disfrácese. Yo lo ayudo, le consigo algo.

–Está bien, pero tengo miedo de que me descubran por la nariz.

Un rato más tarde, Bilardo estaba disfrazado de mujer colla: pollera, medias de llama, ojotas, sombrero, chalina... “Póngase eso y yo lo voy a acompañar. Yo voy por una vereda y usted por la de enfrente. Cuando yo me freno es que ahí está el lugar. Va a escuchar música”, narra Sara, hasta que sentencia el resultado final: “Salió todo bien. No lo descubrieron”.

Félix Pérez es hace 18 años el intendente de Tilcara. Habla con el NO y recuerda con nostalgia aquellos días en que los futbolistas paseaban por las calles del pueblo. Lo mismo pasa con Walter Wayar, que jugaba en Pueblo Nuevo y fue uno de los jóvenes que ofició de sparring de la Selección que meses más tarde levantó la Copa del Mundo. Félix, Walter y Sara se ponen serios cuando hablan de la Virgen de Copacabana. “Acá es muy común hacer promesas, prender velas, pedirle algo a la Virgen y luego volver para agradecerle”, comenta el intendente, y deja los puntos suspensivos para completar la frase. Aseguran que a la Selección le faltó cumplir con su parte.

“Charlábamos siempre con los jugadores, con Tapia, el Tata Brown, Olarticoechea, Bochini. Y les comentábamos nuestras tradiciones, nuestras culturas. Una vez yo les dije que peregrinábamos a la Virgen y que era milagrosa”, relata Sara. Un día, el plantel decidió ir a la iglesia. “Me acuerdo como si fuera hoy: Bilardo dijo que si salíamos campeones iban a volver a agradecerle”, sentencia Wayar, uno de los testigos. “Ahora lo desmienten, pero Dios y la Virgen saben. Bilardo dijo que eran capaces de volver hasta de rodillas –retruca Sara con un poco de bronca e impotencia–. Los que prometieron son ellos, queda en la conciencia de cada persona. Veremos cuándo podemos salir campeones”, desafía.

El polémico penal en la final de Italia ‘90, el positivo doping de Maradona en Estados Unidos ‘94 y los regresos prematuros en los últimos mundiales tienen para el mundo futbolero varias explicaciones. Pero para el pueblo de Tilcara, sólo una. “Nosotros lo vivimos y no lo vamos a inventar, para qué vamos a inventar cosas así. Queremos que vuelvan, que le agradezcan a la Virgen y listo”, coinciden. Del otro lado, el teléfono sigue descompuesto. Los jugadores reconocen haber ido a la iglesia y haber pedido ayuda divina para hacer un buen Mundial, pero no recuerdan promesa alguna. Bilardo tampoco. Y aclara que, en el caso de haberlo hecho, habría regresado sin problemas. Mientras tanto, un grupo de hinchas inició la campaña “Vuelvan a Tilcara” con un video viralizado en redes sociales.

Ahora parece que llegó el momento. “Voy a ir, yo voy a ir, voy a ir”, le confirma Bilardo al NO. A su estilo, con una palabra empujando a la otra, remarca, subraya y le pasa resaltador a que “no hay ninguna promesa, no hay nada”, pero va a ir. El Doctor tira la primicia al pasar y precisa que viajará un viernes de abril. “Voy y vuelvo en el día. Para terminar con todo esto. Les explico cómo fue todo y listo. Yo hablé con los jugadores uno por uno y me dicen que no prometieron nada. ¡Qué querés que haga!”, insiste. Después de aclarar que cada vez que prometió algo lo cumplió, que “siempre iba a Luján, como van los pibes caminando”, que “aprobaba un examen y pum, iba agradecer a la iglesia”, después de tamizar la charla con detalles coloridos como que el cura de aquella visita a Tilcara en el ‘86 “era uruguayo y nadie se acuerda”. Después de todo eso, por si hiciera falta, Bilardo aclara que en su regreso relámpago a Jujuy va a agradecerle a la Virgen de Copacabana. Y que de paso va pedir por el Mundial de Brasil. Que sea lo que ella quiera.

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