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Jueves, 5 de marzo de 2015

MANDINGA TATTOO FEST DE LUJO

Tatuando en la Sociedad Rural

El célebre festi solidario llega a La Rural y cristaliza la popularización de esta disciplina que es arte y negocio.

 Por Lola Sasturain

Las autoridades del tatuaje se reconocen fácilmente entre sí porque comparten el permanente rechazo al establishment y la convicción de que el tatuaje es para diferenciar, jamás para unificar. El tattoo de tatuadores es dogmático en sus normas de estilo y duro en su política: las modas pasan, pero el dogma permanece. Y está prohibido repetir, porque ya hace años el revival pin-up y los hypeados tatuajes de celebrities fueron cristalizando símbolos tanto del tradi como del tatuaje oriental. Un símbolo cristalizado ya no aporta significado, y un tatuaje sin significado va en contra de la ideología intrínseca. El staff de Mandinga, clásico local de Lugano, lo sabe bien. Su Mandinga Tattoo Show llegará por primera vez a La Rural, del 6 al 8 de marzo. Y como en tantas ediciones autogestivas anteriores, las últimas en el Bauen, el clan sigue apadrinando escuelas rurales de diversas provincias como hace ocho años. Y, como buenas autoridades en la materia, defendiendo a capa y espada el valor contracultural de este oficio de moda.

“En general, los que llegan a La Rural son empresas grandes, y no un local de tatuajes de Lugano –empieza Diego de Mandinga–. Pero la ficha no me cae al sentarme con los directivos de La Rural, me cae todos los días cuando me levanto con el quilombo que genera organizar un evento como éste. Que el tatuaje llegue a La Rural, no por lo personal, ni por Mandinga, sino para el tatuaje argentino, es un logro enorme, quiere decir que los prejuicios se fueron, que el tatuaje ya es parte de nuestra cultura. Porque hoy estar en el palo del tatuaje es de onda, antes todo lo contrario.”

¿Te molesta que se hable del tatuaje como moda?

–Te piden las carpetas, a ver qué se usa hoy: “Tengo ganas de hacerme algo en todo el brazo”. ¿Pero qué te querés hacer? “Nada, algo tipo lo de Tinelli.” Por suerte son los menos, pero mucha gente se tatúa solo porque quieren estar tatuados. Pero al menos ahora se animan a hacerse cosas más producidas, con más contenido. Antes eran todas boludeces chiquitas.

¿Cuáles son las tendencias actuales? ¿La acuarela, el puntillismo?

–El tradi es la esencia del tatuaje hoy. El tatuaje moderno arranca ahí. Nueva York, Los Angeles, los años ‘50. De la gente que va a venir a La Rural, algunos me preguntan cuándo va a haber “categoría water color”. ¡Qué carajo es water color! El tatuaje siempre va mutando y en esencia siempre es el mismo: es full color, es oriental, es tribal, es tradicional. El resto son derivados. Son temporadas, pero la tendencia en cinco años es otra y vos te vas a haber quedado en 2015. Entonces siempre es recomendable hacerse algo que uno sienta, y no las pelotudeces que aparecen en la tele.

Ustedes tienen un reality, pero diferente de los extranjeros. ¿Cuál fue el impacto de esos realities de tatuadores?

–Nuestro programa de televisión salía por El Garage TV y ahora está saliendo por el Canal de la Ciudad. Lo hacemos desde otra órbita, es un programa más atorrante, de barrio, conserva la esencia de lo que es el tatuaje. Más argento. No queremos hacer un programa saliendo arriba de una Ferrari y discutiendo con los clientes por teléfono, todo eso es un circo que me parece una falta de respeto. Nosotros mostramos el submundo, cuando viene a tatuarse un conocido y también cuando vamos a las escuelas rurales y tatuamos arriba de una montaña. Eso nos parece mucho más real. Igual, tendremos a los de Ink Master en la convención.

¿Hay algún tattoo que odien hacer?

–Los de fútbol, tribales, nombres. Hay varios tipos de tatuadores y todos vivimos de esto. El tatuador comercial con una letra china, un nombre, un tribalito está chocho, pero al que le gusta realmente el tatuaje se llena las pelotas de hacer estos tattoos porque no generan nada más que plata.

Con lo mucho que se está popularizando, ¿se va a llegar a la academia del tatuaje?

–Alguien que pone una escuela de tatuajes es alguien que como tatuador fracasó, voy a ser duro. Para nosotros el tatuaje es algo artesanal, y los pibes que empiezan a tatuar tienen que empezar como pueden, obvio, pero lo ideal es formarse en un local. Es un oficio, y los oficios te los enseñan los maestros, no un papafrita con un diploma atrás de un mostrador. Estoy en contra de las escuelas de tatuaje. Respetar y conservar los valores del tatuaje, respetar a los maestros más antiguos, son cosas en extinción.

¿Por qué hay que ir al Mandinga Tatoo Fest 2015?

–Porque por primera vez en Argentina vamos a disfrutar de una expo de tatuajes de nivel internacional. Puede haber gente que no quiera a Mandinga o que le guste menos o más, pero cualquier persona que ame el tatuaje tiene que estar el fin de semana ahí porque es algo que va a hacer historia. No hay dudas de que va a ser una de las dos o tres mejores convenciones de Latinoamérica.

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Imagen: Cecilia Salas
 
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