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Jueves, 25 de junio de 2015

LOS FUTUROS #29: ALLAN KINGDOM

EL PIBE ESTRIBILLO

Colaborador de Kanye, crece como productor y MC experimental.

 Por Lucas Garófalo

A comienzos de este año, sobre el escenario de los Brit Awards, en Londres, Kanye West estrenó All Day, primer single de su próximo disco, aún inédito y presumiblemente titulado SWISH. Acostumbrado a hacer de sus presentaciones un evento histórico, en su performance incluyó a unos cien hombres encapuchados y vestidos de negro, todos apretujados como en la hora pico del subte, bailando al ritmo espástico del track. En el medio, dos tipos disparaban fuego con unos lanzallamas gigantes. Hasta que, de repente, del interior de esa masa humana emergió un rapero desconocido que con su modulación sinuosa le estampó al tema lo más parecido a un estribillo que podía tener. Era Allan Kingdom, un pibe de 21 años sin ningún antecedente de peso, que sin embargo se movía en el escenario con la soltura de un veterano mientras Taylor Swift miraba azorada desde el público.

Hijo de un sudafricano y una tanzaniana, Kingdom nació en Canadá pero vivió casi toda su vida en Minnesota, un estado con una tradición hiphopera prácticamente nula. Sus intereses no solo giraban alrededor del rap vocal, sino también de la producción de bases instrumentales de hip hop experimental, dos facetas que nadie condensó de manera tan contundente como Kanye West. Por eso parece lógico que, a los 17, un colaborador de Kanye llamado Plain Pat se haya fijado en Allan a pesar de su juventud. Future Memoirs, el disco que Kingdom subió el año pasado a Bandcamp, es buen ejemplo de sus virtudes como productor e intérprete de hip hop alternativo: su flow extrañamente sincopado es accesible y desafiante al mismo tiempo.

Un día, a mediados de 2014, Kingdom recibió un llamado de Plain Pat, que le pedía que lo acompañara a juntarse con West. En medio de una charla relajada, Kanye le dijo al pibe que le mostrara algo de lo que hacía. Y alucinó. Ahí nomás le puso el demo de All Day, a ver qué se le ocurría. Ese día, Allan escribió y grabó su parte, y se fue del estudio sin saber qué iba a pasar. Seis meses después viajaba a Londres y escuchaba el tema terminado por primera vez. Sí, el mismo día que le tocó interpretarlo en el escenario de los Brit Awards. “No tenía ni idea de que había compuesto el estribillo”, reconoció el joven rapero después del show, mientras abandonaba definitivamente el anonimato.

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