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Jueves, 23 de julio de 2015

LOS FUTUROS #31: FERNANDA RUSSO

Carabina no chilla

La quinceañera sensei del tiro medalleó en los Panamericanos.

 Por Lucas Garófalo

Fernanda Russo tenía 10 años cuando disparó un arma por primera vez: fue el miércoles 11 de agosto de 2010 a las tres de la tarde. Se acuerda con exactitud porque sintió que en ese momento empezaba algo grande. Estaba en el Tiro Federal de La Rioja acompañada por su padre, un ex tirador dispuesto a introducir a su hija en el mundo del deporte. Todavía no se cumplieron cinco años de aquel big bang iniciático, y sin embargo esta estudiante de tercer año del Instituto Superior Albert Einstein ya se convirtió en la medallista panamericana más joven de la historia argentina.

El logro ocurrió la semana pasada en los Juegos de Toronto, evento al que la quinceañera Fernanda llegó con el nada despreciable objetivo de “pasarla bien”. Según sus cálculos, la posibilidad de pelear por una medalla llegaría recién en Lima 2019. Sin embargo, terminó colgándose la presea de plata en la disciplina de rifle de aire a diez metros, tras quedar apenas una décima por debajo de la mexicana Goretti Zumaya. “Esta chica se agranda en las finales”, dijo Ariel Martínez, uno de sus entrenadores, tratando de explicar el fenómeno.

La velocidad con la que despegó la carrera deportiva de Fernanda tiene mucho que ver con su constancia. “Entreno todos los días, todas las horas que puedo”, decía el año pasado, tras colgarse otra medalla en los Juegos de la Juventud de Nanjing, en China. Para poder realizar ese viaje tuvo que relegar su fiesta de 15. Le parecía mejor que su familia usara la plata para comprarle una carabina. Por las noches, después de cenar, iba a su cuarto y simplemente la sostenía: necesitaba ir ganando fuerza en los brazos.

Pero más allá de lo que el prejuicio hacia las armas pueda hacer creer, Fernanda está lejos de ser un cyborg al estilo Terminator. Por el contrario, es una chica tremendamente carismática y sencilla, con una sonrisa que ilumina. De hecho, para ella, el tiro representa todo lo contrario a la violencia: en la alta competencia, lo más importante para dar en el blanco es lograr un estado de serenidad y concentración. Es una disciplina casi zen. Otra forma de meditar. Cuando cumpla ochenta años, Fernanda va a seguir en un polígono de tiro, buscando la iluminación como un sensei.

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